fernando.martinez@eluniversal.com.mxA unas horas de concluir 2007, los capitalinos se volcaron desde las primeras horas deayer a centros comerciales, tiendas de autoservicio y mercados públicos para adquirir lo indispensable en la preparación de una cena austera o igual a la de hace un año, pero con menos aderezos o sin regalos.
En tanto, sin control alguno, el precio de algunos productos como las uvas, se dispararon hasta 60 pesos el kilo.
En un recorrido por centros de abasto, EL UNIVERSAL constató que en la gran mayoría de puestos donde ofrecían uvas, no se colocaron avisos de precios, aparantemente con la intención de especular con su costo, ante su amplia demanda y su compra de último minuto.
Asimismo, mientras los ciudadanos realizaban sus compras, especulan con el futuro de su economía el próximo año.
“Quién sabe cómo vaya a llegar... Esperemos que no sea tan duro el ramalazo para enero”, expresó Amado Pacheco, luego de adquirir los primeros ingredientes para la cena de fin de año y tras aceptar que tendrá que gastar más que el año anterior en la preparación del pavo, pierna o lomo.
Este vecino de la colonia Buenavista pudo percatarse que sus gastos con respecto al año pasado se incrementaron entre 30% y 40%; además, mencionó que pese a haberse detuvo el primer gasolinazo, la escalada de precios siguió y le preocupa el segundo anuncio sobre el incremento a los combustibles en 2008.
Germán López prevé junto con sus hermanos mayor gasto en la preparación de alambres que tradicionalmente hacen en casa de su mamá.
“Estamos previendo gastarnos 50% más que hace un año”, dijo. y agregó que para el año entrante trata de ahorrar lo más que puede: “Hay que tratar de limitarse en el dinero y administrarlo bien para enfrentar la cuesta de enero”, acotó.
Hasta ayer, María Consuelo Maciel aún no compraba los camarones para cenar el 31 de diciembre; dijo que iba a hacer hasta el último minuto para encontrarlos frescos; sin embargo, prevé encontrarlos más caros.
Su familia va a disfrutar ese platillo como siempre, aunque tengan que privarse de algunos complementos como un buen vino o un postre.
Para recibir al 2008 ya se previno: “Tengo un guardadito para el año que viene... Esperemos que nos vaya bien, porque sabemos que va a haber un alza de precios”.
Tras realizar sus compras en un centro comercial, Perla Romero explicó que ya no gastaron innecesariamente: “Ya no gastamos el dinero en comprar más cosas, mejor lo guardamos para enero; vamos a cenar bien (salmón, camarones y pavo), pero los regalos mejor los fuimos comprando poco a poco, con tiempo”.
Aunque le salió más cara que en otras ocasiones —unos 20 pesos por kilo— Josúe Arzate aseguró que de nuevo cenarán pierna al horno; sin embargo, reclamó que los salarios se quedaron abajo del alza de precios.
Está esperanzado en que su patrón no se atrase con el pago de las quincenas en enero y así no sufrir la cuesta que se viene, pues le queda una pizca de su aguinaldo.
José García Oriegel prefirió una cena austera con pollo bien preparada, como la de Navidad.
El fin de año pasado gastó 200 pesos en preparar una cena similar; ahora pagó al menos 100 más.
En los días siguientes cuidará en gastar sólo en lo indispensable, pues no hay para cosas extras, como regalos. “Nada más la cena y buscar lo indispensable”, señaló.
Manifestó su temor por el alza que provocaría el aumento a la gasolina por la cadena que va a causar
Emilio García, carnicero del mercado popular Martínez de la Torre, en la colonia Guerrero, aseguró que las ventas de lomo y pierna cayeron 30% con respecto al año pasado; en cambio, se incrementó la demanda de cabezas de res y puerco.
Cada año, Ramiro Gregorio coloca una mesa en un pasillo del mercado para ofrecer lomos y pechos de puerco preparados.
Ayer, antes del mediodía había vendido tres; hace un año, en el mismo tiempo, le habían comprado 10.