erika.perez@eluniversal.com.mxSegún reza el refrán: como “inocentes palomitas que se dejaron engañar”, los capitalinos esperaron sin que se cumpliera que el gobierno del Distrito Fedetral concluyera obras viales que se comprometió a realizar en el 2007.
La ampliación del Metrobús sobre la avenida de los Insurgentes, la terminación del caos vial que sigue a pesar de que se inauguró el Distribuidor Vial Zaragoza-Texcoco —puente de la Concordia— o la finalización del puente vehicular en Santa Ana y eje 3 Oriente, fueron algunas de las promesas incumplidas por las autoridades de la ciudad.
Otras obras pendientes son la construcción de un nuevo relleno sanitario ante el cierre inminente del Bordo Poniente, cuya clausura parcial inicia el 31 de diciembre.
También se destacan en este rubro los pocos avances en sustitución y rehabilitación de los puentes peatonales luego de que en mayo se cayeran dos personas al usar una estructura provisional en Periférico.
El retraso en la entrega de obras en las fechas prometidas repercute directamente en la vida de los capitalinos quienes se ven obligados a padecer polvo, ruido y un severo caos vial o deben atravesar las vialidades por estructuras provisionales.
Caso Metrobús
La promesa que hizo el jefe de Gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard, de que la ampliación del Metrobús en Insurgentes, de San Ángel al monumento al Caminero, estaría lista para el 15 de diciembre no se cumplió y las autoridades de la capital aún no informan cuando será la entrega.
A la fecha y con el período vacacional decembrino ya avanzado, los automovilistas que se dirigen rumbo a la salida a Cuernavaca lo hacen a vuelta de rueda.
En el oriente de la ciudad, el panorama no es muy diferente: al día siguiente de la inauguración del Distribuidor vial Zaragoza-Texcoco —donde Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, y Enrique Peña Nieto, gobernador del estado de México, protagonizaron una guerra de porras y popularida— la prometida fluidez vial se quedó en el mero discurso.
El motivo fue que los trabajos de repavimentación, jardinería y construcción de pasos peatonales provocan severo caos vial en la parte baja del también conocido como puente de la Concordia, en honor a que el proyecto surgiera a la sombra de la buena relación entre el anterior mandatario capitalino, Alejandro Encinas, y el gobernador Enrique Peña Nieto.
Por las noches, la salida hacia la autopista México-Puebla —ya sea por los carriles inferiores o los elevados— se ha convertido en un gigantesco estacionamiento.
La terminación de los pasos peatonales en el puente vehicular de Ermita-Zaragoza en el eje 3 Orientesigue pendiente y los vecinos se atraviesan “a la viva México” la avenida.