erika.perez@eluniversal.com.mxLo padecieron durante casi dos años, pero ayer miles de familias tomaron el distribuidor vial Zaragoza-Texcoco.
Con cámara fotográfica en mano, Beatriz Herrera, de 19 años, recorrió la magna obra vial junto con su hermana y madre. “Nos tomamos foto porque ahorita podemos ver la ciudad, ya mañana aquí habrá puros carros y no podremos venir”, dijo.
Su madre, Teresa Zarra, señaló que “ahorita se puede caminar porque allá abajo, los puentes peatonales están muy inseguros y es un peligroso atravesarse en medio de los autos”.
Como ellas, miles de capitalinos y mexiquenses recorrieron los 3 mil 747 metros que conforman el Distribuido Vial Zaragoza-Texcoco que fue bautizado con el nombre del Puente de la Concordia construido con recursos del gobierno del DF y del estado de México.
La obra duró 16 meses provocando severos problemas viales en la intersección de las avenidas Ermita Iztapalapa, Calzada Ignacio Zaragoza y la autopista México-Puebla, pero ayer por unas horas fue olvidado por los habitantes de la delegación Iztapalapa y el municipio La Paz para observar desde las alturas la ciudad.
“Sí, si alcancé a ver la casa” exclamó un joven quien estaba hablando por el teléfono celular.
Por unos instantes, el ruido, los pasos peatonales provisionales, los claxonazos, el pesado tránsito vehicular y la aventura de atravesar la autopista México-Puebla quedó de lado ante la posibilidad de pasear en familia, tomar un helado, fotografiarse o detectar la casa propia o del amigo desde el distribuidor.
Tras la inauguración que encabezaron Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF, y Enrique Peña Nieto, gobernador del estado de México, con una decena de funcionarios, diputados e invitados especiales, las personas comenzaron a invadir los cinco carriles elevados.
Poco a poco, las familias se apoderaron de la carpeta de rodamiento mientras, abajo con los trabajos de pavimentación, jardinería y asfaltado, cientos de camiones de pasajeros, particulares y transporte de carga y público seguían padeciendo los problemas viales.
En medio del mar de gente y los rayos solares, Miguel Pérez ofertaba a 40 pesos la foto del recuerdo. Él es un fotógrafo especializado en retratar a personas en las inauguraciones de las magnas obras viales.
La inauguración del “Puente de la Concordia” fue una oportunidad para que los simpatizantes de Marcelo Ebrard y Enrique Peña Nieto compitieran por quienes gritaban y vitoreaban más.
Primero, el jefe de Gobierno del DF abordó uno de los cuatro turibuses, en la conexión con Ermita Iztapalapa. Ahí un grupo de capitalinos gritó: “¡Marcelo Amigo, Santa Martha, está contigo!”.
Al llegar a la bajada en la autopista México-Puebla, otro grupo de personas pertenecientes al municipio de Chalco-Solidaridad, vitoreaba al gobernador del estado de México: “¡Enrique, amigo!, ¡Chalco, está contigo!”.
Luego ambos mandatarios resaltaron la colaboración entre sus gobiernos para impulsar proyectos metropolitanos.