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“Queremos verificar que ya está muerto”

“Queremos verificar que ya está muerto”
Al funeral lo acompañaron los familiares de las dos mujeres a las que habría asesinado y descuartizado (Foto: Archivo/EL UNIVERSAL)
“Queremos verificar que ya está muerto”“Queremos verificar que ya está muerto”
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Claudia Bolaños
El Universal
Jueves 13 de diciembre de 2007

claudia.bolanos@eluniversal.com.mx

Fue velado en la funeraria Jardines de Oriente, en la colonia Juárez Pantitlán, en Nezahualcóyotl, hasta donde lo siguieron familiares de las dos mujeres a las que habría asesinado y descuartizado: Alejandra Galeana Garavito y Verónica Martínez Casarrubias.

En un ataúd blanco reposaban los restos de José Luis Calva Zepeda, El Caníbal de la Guerrero, y fuera del velatorio, en la calle, a gritos, Armando Galeana, pedía ver el cadáver.

“No venimos a burlarnos de nadie, sólo a verificar que sea él, déjennos ver el cuerpo”.

Ni las autoridades del juzgado 21 de lo Penal, donde se llevaba el proceso de homicidio contra Alejandra, ni el Ministerio Público del Municipio de Chimalhuacán, donde se realizaban las investigaciones del hallazgo del cadáver, destazado, de Verónica, han sido notificadas de la defunción del poeta caníbal.

Por eso pedían verlo. “Saber que ya está muerto”, indicó Judith Martínez, hermana de Verónica, quien tuvo una relación con José Luis e incluso vivió con él.

Tres meses después de iniciada su relación, la joven desapareció y sus restos permanecieron un año sin identificar.

La familia Calva Zepeda adentro de la funeraria, a puerta cerrada, acompañaba los restos y afuera llegaba una patrulla de ese municipio mexiquense y otras dos más del Distrito Federal, quienes fueron llamadas por Claudia Calva Zepeda, la hermana del actor-poeta para que los resguardara de los hermanos de las víctimas de su consanguíneo.

Pero de pronto, decidió salir y encararlos.

“Les pido que tengan un poco de piedad, él ya esta muerto. Me arrodillo ante ustedes, yo les pido perdón, pero déjenme enterrarlo, se los suplico, ni mi madre tuvo el valor de venir”. Y al verla hincada, los hermanos de las víctimas de Calva se retiraron sin cumplir su promesa de seguirlos al panteón.

Sólo tres de sus seis hermanos, sobrinos y algunos amigos acompañaron a Calva Zepeda hasta su última morada en el Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa, y en su tumba le colocaron un arreglo floral con un listón que decía “Poeta seductor. Tus hermanos nunca te olvidaremos”.

Ayer, el caníbal fue enterrado, el mismo día en que estaba contemplada una audiencia en el juzgado 21, donde testigos ampliarían sus declaraciones sobre el crimen de Alejandra.


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