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Su rostro lo reflejó. Los ojos le brillaban y su sonrisa fue inevitable conforme se acercó al atrio de la Basílica de Guadalupe.
Alfredo Montes, procedente de Puebla, no caminó tres días y dos noches para pedirle favores a la Virgen del Tepeyac: “Sólo quiero conocerla, nunca había tenido la oportunidad y ahora sí se pudo; la verdad, estoy muy emocionado”, expresó el joven de 24 años.
En medio de una fila de hombres arrodillados que en su mayoría tenían los ojos vendados, él observó cada detalle de su visita al templo mariano.
Está es una de las miles de historias que protagonizan los peregrinos que año con año acuden al cerro del Tepeyac para celebrar a la Virgen el 12 de diciembre.
Solos, en pareja, en familia o en medio de un grupo de amigos o desconocidos, los feligreses llegaron al templo mariano. Ríos de gente se observaron en las calles aledañas a la Basílica.
Los que pernoctaron en el atrio tuvieron como fondo las obras de la Plaza Mariana, que desde hace siete años se está construyendo.
Las largas caminatas nocturnas, los precios triplicados de cualquier producto o servicio, lo limitado del presupuesto, las ampollas, los intensos rayos del sol, el pernoctar en el suelo, son situaciones que los peregrinos están dispuestos a padecer.
“Vale la pena, por lo que hace la Virgen por mí, por lo que hizo de tener bien a mi hija y a mi esposa... Sí, vale la pena”, expresó Juan Francisco Salas, de 30 años, procedente de Tlaxcala.
Con lesiones en los pies por caminar tres días, dijo que él viene para dar gracias porque después de ocho años de intento, su esposa se pudo embarazar y ahora tienen un pequeño de un mes de edad.
“Cuando mi esposa se estaba aliviando, yo me puse mal y también me quedé en el hospital, entonces le pedí a la Virgen ayuda y ahora estamos bien”, comentó.
De Guerrero, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Hidalgo, Chiapas, las peregrinaciones arriban a la ciudad de México bajo los rayos del sol.
La salud de la madre, del hijo que está hospitalizado, el agradecimiento porque la hija nació sana, o cantar las mañanitas el 12 de diciembre mueve a millones de mexicanos a la Basílica de Guadalupe.