Ma. Teresa Montaño
El Universal
Lunes 03 de diciembre de 2007
df@eluniversal.com.mxTOLUCA, Méx.— El gobierno del Distrito Federal negó el permiso a los pirotécnicos mexiquenses para introducir y comercializar sus productos en mercados de la capital, como en La Merced y la Central de Abastos, donde cada día se introducen ilegalmente miles de toneladas de artificios piratas procedentes de China, aseguró el director del Instituto de la Pirotecnia del Estado de México, Carlos Sedano Rodríguez.
Informó que funcionarios del área de Gobierno de la administración capitalina rechazaron la solicitud que presentó el instituto para que los artesanos comercializaran sus productos en el DF. Aseguró que se comprometieron a realizar los traslados de mercancía y la comercialización con todas las medidas de seguridad; sin embargo, su solicitud fue rechazada.
Sedano informó que con bastante anticipación se presentó al GDF la solicitud de permiso para ingresar y comercializar productos mexiquenses de la industria pirotécnica.
Detalló que “el primer contacto” se hizo con el secretario particular del jefe de Gobierno, el cual los envió con el director de la Central de Abastos, y no obstante que primero se les dijo que había grandes posibilidades, al final se negó el permiso.
“Fuimos con el (secretario) particular del regente (sic); nos mandó con el director de Central de Abastos. Al principio nos dijeron que sí, pero el jefe del departamento dijo que no, rechazó toda idea de que puedan venderse estos productos ahí”, puntualizó.
El funcionario informó que desde hace tres años se cerró el ingreso a la capital de productos pirotécnicos procedentes de la entidad mexiquense, ante el temor de accidentes. “Le tienen miedo porque no hay lugares abiertos, la mayoría son suburbios con demasiada construcción, creo que por ahí va la cosa, no les gustaría que hubiera un accidente como los que ha habido”, dijo.
Aseguró que las posibilidades de que esto se repita son mínimas, pues en los últimos tres años se han perfeccionado y extremado las medidas de seguridad, desde la producción hasta el traslado y comercialización de los productos mexiquenses.
Se quejó de que mientras a los artesanos mexiquenses se les niega la posibilidad de ingresar al mercado capitalino, de forma clandestina se introducen miles de toneladas de productos procedentes de China, que no sólo son de mala calidad sino que debido a que se trata de “desechos”, representan un riesgo real.