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Tepito, principal polo de pornografía infantil, dice PFP

La Merced concentra explotación sexual de niñas indígenas: ONG
Viernes 30 de noviembre de 2007 Ma. Teresa Montaño | El Universal

df@eluniversal.com.mx

TOLUCA, Méx.— La zona de Tepito en el Distrito Federal se ha convertido en el principal centro para la reproducción y distribución de pornografía infantil que obtienen redes de pederastas a través de internet, mientras que el área de La Merced es el principal polo hacia donde se canalizan niñas y adolescentes procedentes de comunidades indígenas, quienes son explotadas sexualmente.

De acuerdo con informes de los agentes cibernéticos de la Policía Federal Preventiva (PFP), se estima que cada mes por lo menos 100 menores de edad mexicanos son enganchados por redes de prostitución que operan a través de internet y que sólo necesitan 15 días para sustraerlos de sus domicilios.

Estos casos se han detectado principalmente en las ciudades de Tijuana, Ciudad Juárez, Acapulco, Tapachula y Tlaxcala, y en el estado de México.

Al participar en el Foro sobre la Explotación Sexual Comercial Infantil, la suboficial Olivia Mendoza, integrante de la Policía Cibernética de la PFP, aseguró que Tepito se ha convertido en el principal centro de distribución de esos materiales, mientras que representantes de ONG aseguraron que La Merced el principal destino de niñas indígenas “sustraídas” ilegalmente de sus comunidades para ser explotadas.

Hasta 2006, la PFP detectó 364 redes de pedófilos, de las cuales 142 son mexicanas.

Por su parte organismos no gubernamentales calcularon que de 1999 a 2007 la prostitución infantil en México creció 25%, lo que significa que actualmente hay más de 20 mil niños explotados sexualmente.

Por lo que respecta al modus operandi que utilizan los pedófilos en la red, se ha detectado que generalmente se hacen pasar por niños para lograr “identificación” y confianza con sus víctimas. El llamado chat es la vía más frecuente de contacto.

Desde la primera charla los pederastas van acordando “encuentros cibernéticos” posteriores, y a la segunda semana logran una cita personal, o incluso que los niños se desnuden frente a las cámaras web.

Después de lograr las primeras imágenes, las utilizan para chantajear a los menores, amenazándolos con mostrarlas a sus padres si no se sujetan a sus nuevas exigencias, que ya apuntan hacia violaciones y sesiones fotográficas o de video.



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