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De los módulos de Seguridad de los reclusorios capitalinos es de donde se presume que sale la mayor parte de las llamadas telefónicas de celulares para extorsionar, pues es una zona en la que están los internos considerados más peligrosos, según investigaciones del sistema penitenciario del DF.
No hay bandas reconocidas, pero se ha detectado a reos con este tipo de aparatos y, además, con hojas de la Sección Amarilla, de las que se presume son tomados datos para extorsionar, indicaron mandos de Seguridad y Custodia consultados por este diario y que pidieron no ser identificados.
“Nosotros decomisamos teléfonos celulares, cargadores, chips, y en las aduanas también, pero así como tener conocimiento de bandas en el interior de los reclusorios del Distrito Federal, no. No conocemos quienes sean los principales responsables. Allí es el Ministerio Público quien hace la investigación en cuanto a internos y la posible colusión con funcionarios”, indicó por su parte el director general de Prevención y Readaptación Social del Gobierno del Distrito Federal (DGPyRS), Hazael Ruiz Ortega.
Cada semana, según las fuentes penitenciarias consultadas, generalmente se decomisan de cada uno de los reclusorios Norte, Sur, Oriente y de la penitenciaría, centros femenil y varonil de mujeres- unos 20 teléfonos portátiles.
El problema de las extorsiones o “secuestros virtuales” se intentará solucionar el próximo año con la instalación de bloqueadores de señal de teléfonos celulares en los reclusorios Sur, Oriente y Penitenciaria de Santa Martha Acatitla.
Lo anterior sólo será posible luego de que las instancias de los gobiernos federal y local —que integran una mesa de trabajo para analizar las características de los nuevos equipos a colocarse en las cárceles del DF— decidan cuáles son los idóneos para que no interfieran con la señal en las colonias aledañas a los penales.
La compra de cada uno de los dispositivos está calculada en 5 millones de pesos, recursos que se espera que provengan del Fondo Nacional de Seguridad Nacional.
Fue en diciembre de 2005 cuando para combatir las extorsiones telefónicas se colocaron los bloqueadores en el Reclusorio Norte.
Las quejas de los vecinos de colonias cercanas al reclusorio no se hicieron esperar, pues sus teléfonos portátiles no recibían señal. La Cofetel pidió una explicación al GDF. Como resultado se disminuyó la operatividad de dichos bloqueadores.
A la fecha, señaló Hazael Ruiz Ortega, el dispositivo trabaja con una efectividad de entre el 90% y 95%. En el interior de esta prisión hay zonas donde sí hay señal en los aparatos telefónicos de este tipo, según se ha constatado.