angelica.simon@eluniversal.com.mx “No tengo nada mejor que hacer que ayudar” afirmó Manuel Martínez, quien dejó juegos, televisión y descanso de los fines de semana tras la larga jornada escolar de cinco días. Ayer se levantó temprano y a las ocho de la mañana en punto ya ayudaba en un centro de acopio de productos para damnificados de Tabasco.
Ni sus 11 años de edad ni su complexión delgada fueron impedimento para que este niño, como muchos otros, cargara cajas para llenar los tráileres que saldrán a Tabasco, donde miles de personas esperan la ayuda.
“Me siento muy bien de estar aquí ayudando porque si a nosotros nos pasara lo mismo me gustaría que también nos ayudaran”.
Hoy, de nuevo, dedicarán parte del día a seguir ayudando, afirmó su padre, Moisés Martínez.
“Creo que es importante fomentarles este sentido de la solidaridad... Nos estamos sacrificando un poquito porque siempre hay cosas que hacer pero ayudar es importante”, comentó.
Junto con ellos, decenas de manos forman el equipo en centros de acopio, un equipo donde no hay jefes ni órdenes, sólo coordinación y voluntad para hacer todo lo necesario.
La solidaridad civil se expresa en la aportación de víveres y otros productos, como los 20 pares de zapatos nuevos que llevó Manuel Montaño o los dos galones de agua que dio Benigna Saldívar.
También se refleja en el tiempo que entregan los adultos mayores a empaquetar; en el entusiasmo de los grupos de niños y jóvenes scouts que descargan las cajuelas de los autos, clasifican ropa o dirigen el tránsito.
Los vecinos de este centro de acopio en Berlín 33, colonia Juárez, prestan sus estacionamientos para acomodar y clasificar los víveres y son varios quienes, como Janeth Ficachi, han regalado horas de sueño para permanecer por las noches, cuando más gente falta para cargar los camiones. La cifra de voluntarios baja de 300 en el día a 20 por la noche, en promedio, indicó.
“Ayer tuvimos dos tráileres parados por la madrugada casi cinco horas. No había manos para cargarlos", señaló Jorge Galicia responsable de comunicación en el centro de acopio Tabasco.
A pesar de que la gente se ha volcado en aportaciones y trabajo voluntario, siguen faltando algunas cosas y sobrando otras. Las carencias son en medicinas, principalmente analgésicos y antidiarréicos, así como alimentos para bebés, cobertores y colchonetas.
Los sobrantes son ropa y enseres inservibles, juguetes y medicamentos caducos.