El servicio de taxis en los aeropuertos de otras ciudades del mundo es proporcionado en condiciones de mayor competencia, a diferencia de lo que ocurre en la ciudad de México.
En Francfort, Alemania, para poder recoger pasajeros del aeropuerto, los taxistas deben pagar una cuota anual a Fraport AG —compañía que lo administra— y no tienen necesidad de estar organizados en un sindicato especial. Cada compañía o propietario individual es libre de pagar la cuota para poder recoger pasajeros.
El aeropuerto de Francfort, la segunda terminal aérea más importante de Europa después de Heathrow, en Londres, pertenece y está administrado por Fraport AG, una empresa que cotiza en la Bolsa y cuyos principales accionistas son el Estado federado de Hesse, la ciudad de Francfort y Lufthansa.
En el caso de Londres, Inglaterra, el aeropuerto de Heathrow es privado y desde el año pasado pertenece a un consorcio liderado por la española Ferrovial, que además adquirió BAA, empresa que gestiona otros seis aeropuertos en el Reino Unido: Gatwick, Stansted, Southampton, Aberdeen, Glasgow y Edimburgo.
Una vez que el pasajero sale del aeropuerto puede agarrar en la parada uno de los taxis. Aunque dado que son caros —unos 75 euros para ir al centro de la ciudad—, y que el tráfico es intenso, la mayoría de la gente utiliza el metro que sólo cuesta seis euros o el tren. Por ello la fila de taxis no es tan larga como en Madrid-Barajas.
Con un volumen de 65 millones de pasajeros al año, el Aeropuerto Internacional de Los Angeles (LAX) es uno de los más transitados y vigilados de los Estados Unidos. La administración recae en de LAWA (Los Angeles World Airports), una entidad colegiada que responde al alcalde de Los Angeles.
Una de las más importantes franquicias del LAX es la que agrupa a nueve compañías de taxis que controlan a poco más de 3 mil conductores. Las compañías se disputan cada año a millones de pasajeros con las independientes de transporte colectivo, que dan servicio a centros recreativos, como Disneylandia y Universal Studios, o cadenas hoteleras.
Un considerable sector de los taxistas están afiliados a la International Workers of the World (IWW), un gremio sindical que ha conseguido romper con los contratos abusivos y las condiciones de explotación que han caracterizado a algunas de las más importantes empresas de taxis.