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A José Luis Calva Zepeda le aguarda una junior suite o bien una habitación ligeramente más grande, tal vez con baño integrado, en el centro de arraigo que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) tiene en la sede del Instituto de Formación Profesional (IFP).
Ahí, una de las 24 habitaciones habilitadas en el cuarto piso podría alojarlo por al menos 30 días para que aguarde la profundización de las pesquisas en su contra por el asesinato de Alejandra Galeano Garabito.
También podría enfrentar cargos de homicidio calificado por la muerte y desmembramiento de Verónica Martínez Covarrubias, y de una prostituta conocida como La Jarocha.
Calva Zepeda quizá compartiría por unos instantes uno de los pasillos que dan al baño del cuarto piso, pero siempre bajo la permanente vigilancia de elementos del Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI) de la Procuraduría.
Por ahora permanece en recuperación en el hospital de Xoco, en espera de que los médicos lo den de alta para consignarlo ante un juez y seguir con su proceso penal.
Mientras, en el cuarto piso del IFP, a unos pasos de los salones de clase, de las zonas de práctica pericial y forense, del área de dormitorios para aspirantes a agentes judiciales y ministerios públicos de la PGJDF, una puerta divide el final del tercer piso y da entrada a un pasillo y a las 24 habitaciones que hay en el lugar, algunas de las cuales son usadas para el arraigo de presuntos delincuentes.
Una de las habitaciones en la que podría estar Calva Zepeda está allí. Es de tamaño mediano, con una cama de estructura tubular negra, una colcha con motivos orientales, dos burós con sus lámparas, un tocador —que sería removido por razones de seguridad, ya que tiene una enorme luna—, una mesita de madera y un sillón de tela negra.
El baño de servicio estaría en una zona común y José Luis Calva no podría usarlo nunca solo por razones de seguridad, sobre todo porque peritos de la PGJDF han establecido que padece una depresión fuerte y que de no ser tratado médicamente podría intentar suicidarse de nuevo, como al parecer lo ha hecho en dos ocasiones (cortándose las venas y saltando desde una ventana).
“El delincuente no nace, se construye”
Sobre las condiciones de seguridad para tener en el IFP a Calva Zepeda, el titular del instituto, Miguel Ontiveros, dijo que éstas son óptimas, además de que, en caso de ser arraigado, siempre contaría con vigilancia especial como ha ocurrido en otros casos.
Aseguró que se tendrán todas las medidas necesarias para evitar alguna situación no deseada.
Ontiveros adelantó también que el IFP realizará el próximo lunes un foro especial para debatir entre especialistas y autoridades judiciales, el caso de José Luis Calva Zepeda.
En entrevista señaló que en el encuentro participarán sicólogos criminales, investigadores del Instituto, así como peritos forenses y autoridades de la Procuraduría, quienes analizarán las repercusiones de este caso.
“Revisaremos lo ocurrido para, entre otras cosas echar por tierra varios mitos como el de que un asesino nace; la verdad es que personajes como José Luis Calva o Juana Barraza son producto de múltiples situaciones tanto personales como de carácter social”, explicó.
Se espera que el fiscal central de homicidios de la Procuraduría capitalina, Gustavo Salas, participe en el encuentro que se llevará acabo el lunes en las instalaciones del IFP a las 11 de la mañana.