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La reubicación en las plazas comerciales no ha resultado buen negocio para los ambulantes. “En una semana me ganaba mil 500 pesos, ahora el sábado sólo vendí 100 pesos porque la gente no entra”, aseguró Marcos González, vendedor de cosméticos en el inmueble localizado en Palma esquina con Tacuba.
Él “mata el tiempo” dando vueltas por la plaza comercial y cotorreando con los compañeros. “Le hace falta que la gente la conozca, con eso mejorará la venta”, aseguró.
Este es uno de los pocos inmuebles que han sido ocupados por los informales, ya que la mayoría permanece en trabajos de rehabilitación —los tres ubicados en Eje Central— o vacíos como es el caso de Plaza Santísima número 5.
Para atraer la clientela, los comerciantes optan por colocar cartulinas fluorescentes que anuncien su nueva ubicación o incluso han contratado personal para que reparta volantes o atraiga a gritos a los posibles compradores que circulan por las calles.
“¡Nueva Plaza Colombia!¡Nos reubicaron!¡Los verdaderos comerciantes de las calles de Colombia seguimos ofreciendo los mismos productos y calidad!¡Ropa, bisutería, juguetes, cinturones, perfumes y cosméticos!”, se lee en los volantes que reparte un joven en la esquina de Del Carmen y Colombia para acudir al ex comedor del DIF.
Tras caminar dos calles sobre Colombia, donde abundan los toreros que, por momentos parecen nuevamente estar en las banquetas, se llega al inmueble localizado en Rodríguez Puebla número 52.
La publicidad es engañosa: el inmueble está vacío.
Incluso, hubo personas que aún preguntan el nuevo lugar del comedor del DIF. Ni los policías que resguardan el inmueble lo saben.
La presencia de los uniformados, ya sea a pie o en camionetas, en tramos provoca movimientos rápidos para esconder la mercancía en los portones de sitios establecidos, pero en otros los ambulantes ya no se mueven.
Mientras detrás de Palacio Nacional arrecia la presencia de toreros que han potenciado el uso de intercomunicadores para alertar sobre el paso de las autoridades, en las plazas comerciales la ocupación es lenta o casi nula.
En Jesús María, los ambulantes han encontrado nuevas formas de burlar los operativos de vigilancia. Desde un banco alto, el “aguador” observa el arribo de las patrullas y con una señal hacia los “toreros” éstos retiran su mercancía del suelo y los menos la ocultan en sus automóviles.
Lejos del bullicio de la zona oriente del centro histórico, perímetro A, los tres inmuebles ubicados en Eje Central, entre Izazaga y Fray Servando, permanecen vacíos y son pocos los trabajadores que laboran en su acondicionamiento.
El terreno localizado en Isabel La Católica 94, que unió dos predios del Callejón de San Jerónimo, permanece resguardado por los comerciantes de la calle Corregidora que se trasladarán al sitio.
“En una semana lo abriremos” atina a decir uno de los vigías.
La ubicación de este predio provocó que la Universidad del Claustro de Sor Juana enviará una misiva a Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, para pedirle que no permita la reubicación de los comerciantes pues iría en contra del corredor cultural que se impulsa en esa zona.