fernando.martinez@eluniversal •Sentada en la banqueta oriente de la calle de El Carmen, casi esquina con Apartado, doña Fabiola espera el consuelo de alguien que le diga cuánto tiempo más tendrá que esperar para volver a trabajar.
Está muy enojada y reclama al gobierno de la ciudad su mala planeación: “¡Si no tenían las plazas listas, para qué nos quitaron, habemos muchas madres solteras y los niños son los afectados!”.
Está segura que dentro del programa de reordenamiento del comercio ambulante tendrá un espacio en la plaza del Estudiante. Su esperanza es vender de nuevo, como desde hace ocho años, las calcetas y calcetines que solía ofrecer, ahí, en medio de la calle que ahora no podrá ocupar.
Fue el primer día. La gran mayoría de los ambulantes cumplió y no se instaló en el perímetro “A” del centro.
Sin embargo, ante la ausencia de los espacios confinados para reubicarlos, algunos se desesperaron y desafiaron a las autoridades, pretendían “torear”.
“¡Vayan a ver, allá adelante están levantando a unos!”, advirtió una mujer alarmada ante el paso de más de 10 camionetas de la Dirección de Programas Delegacionales y de la delegación Cuauhtémoc, custodiadas por policías, dirección a Correo Mayor.
En uno de los tramos más duros, entre República de Colombia y de Venezuela, estaban decenas de individuos dispuestos a confrontarse por volver a la calle.
Todo empezó cuando algunos de los locatarios de la zona Del Carmen sacaron sus exhibidores —denominados arañas— con mercancía; uno de los empleados de la Delegación amenazó con recogerlos; como no le hicieron caso, decidió decomisarlos.
Los comerciantes no lo permitieron y arremetieron contra el funcionario; un golpe con un banco en la cabeza lo descalabró y tuvo que ser trasladado a un hospital.
Al lugar llegaron más inspectores de Vía Pública y muchos policías.
El director general del Programa de Mejoramiento del Centro Histórico de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) se acercó a los rijosos y les cuestionó: “¿Pues por qué sacas tus cosas?”; y uno de ellos, respondió: “Porque no tenemos lugares”.
El jefe policiaco les pidió que ya no se instalaran en la banqueta y a cambio ofreció interceder para que las autoridades escucharan propuestas:
“De hombre a hombre... tú dime... lo vemos, en el callejón 57 los espero, y yo veo que se trate de cumplir... Por eso, me ven y lo vamos a hacer uno por uno, me cae, me cae...”
—¿Quién es, perdón?, cuestionó uno de los ambulantes.
—Soy Centurión, hombre...órale, respondió, el mando policial.
Pero eso no importó, la idea fue defender el barrio: “¡Viva El Carmen!”, gritó un joven de aproximadamente 17 años de edad, ante la presencia de los uniformados.
La tensión, en el centro histórico, sobre todo en el oriente, se presentó desde que los ambulantes sin espacio se concentraron por la mañana en las calles, sin saber qué hacer.
Las directivas escolares lo habían previsto y suspendieron clases el día de ayer. La primaria Ponciano Arriaga no abrió, mientras que en el jardín de niños Tonatihu, en Guatemala 125, se pegó un anunció días antes, para advertir a los padres de familia: “Por seguridad de sus hijos, las actividades escolares se reanudarán el 15 de octubre, debido a diferentes situaciones en la comunidad”.
Así fue. Grupos de jóvenes de Colombia, Correo Mayor, Jesús María, Guatemala y Del Carmen, buscaron la forma de incoformarse.
En Correo Mayor unos caminaron con cartulinas por varios minutos, de ida y vuelta en tramos cortos de esa vialidad; otros, de Jesús María y Corregidora, exigieron espacios al secretario de Gobierno, José Ávila, y al titular de la SSP-DF, Joel Ortega Cuevas, durante un recorrido matutino.
Además, unos 60 seguidores de Graciela Coronel, hija de Alejandra Barrios, intentaron apoderarse de la calle Ignacio Comonfort, lo que causó que comerciantes de La Lagunilla cerraran el Eje 1 en protesta, el cual liberaron con la llegada de 200 granaderos.