jorge.medellin@eluniversal.com.mxHan pasado 22 años y si hoy volviera a ocurrir, estaríamos mejor preparados ante la catástrofe, pero la verdad “hay cosas que escapan definitivamente de una planeación”, opina el coronel de infantería Roberto Claudio del Rosal Ibarra, director de Protección Civil de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Y entre esas cosas están la magnitud, la extensión y los daños que un terremoto como el del 19 de septiembre de 1985 —o más poderoso— pueda ocasionar aquí o en otro punto del país.
Hay signos, datos que es necesario ver y analizar con otras dependencias y en otros niveles de gobierno, dice el coronel.
El coronel Del Rosal advierte del riesgo en que se encuentran seis delegaciones del Distrito Federal —entre ellas Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco y una parte de Iztacalco—, pues presentan problemas de grietas y de inestabilidad de la tierra a causa de la sobreexplotación del acuífero.
Para la Sedena, lo ocurrido el pasado 8 de julio con la aparición de grietas en calles de la delegación Iztapalapa, en donde un joven de 19 años falleció durante uno de los hundimientos de tierra, es una señal de alerta vinculada a posibles escenarios de catástrofe natural como los sismos.
Lo sucedido —advierte el militar— se incluyó de inmediato en el mapa de riesgos que el Ejército mexicano revisa constantemente con el gobierno del DF.
Lo más delicado ante un panorama así es la coordinación, la capacidad de reacción, dice.
Ese es un tema en el que se ha trabajado año tras año desde lo ocurrido aquella mañana de septiembre, indica.
En todo caso, la Defensa Nacional ha alcanzado una velocidad de respuesta que hoy le permite a la Fuerza de Apoyo para casos de Desastre (FACD) estar lista y movilizarse desde y en la ciudad de México... en cuatro horas.
Por ejemplo, si el terremoto ocurriera de nuevo aquí, la Sedena tendría listos de inmediato a cerca de 70 mil efectivos que pertenecen a la Primera Región Militar, que comprende la ciudad de México (Tacubaya) y los estados de México (Toluca), Morelos (Cuernavaca) e Hidalgo (Pachuca).
En una segunda etapa inmediata de respuesta con tropas especializadas en desastres, la Defensa Nacional movilizaría un contingente de 5 mil soldados.
El militar delimita el terreno y establece que la prevención ha sido la clave del éxito en el caso de la presencia de huracanes.
Los terremotos son otra historia. Son impredecibles y escapan a la planeación, acepta.