Atravesar el cruce de las avenidas Balderas y Juárez, en el Centro Histórico de la ciudad, se ha convertido en un asunto que va contra toda esperanza...y cualquier ley que venga.
Ocho semáforos aéreos, ocho más con indicadores peatonales con todo y sus cronómetros, y la siempre insuficiente ayuda de policías de a pie o de a caballo (más útiles para tomarse la foto del recuerdo charro), no bastan para garantizar un final feliz al hombre o mujer que se vean forzados a completar la ruta hacia el Zócalo o hacia la avenida Reforma.
Sin importar la hora del día en que el destino dicte que se debe pasar por ese cruce, las perspectivas son las mismas: semáforos dudosamente sincronizados, flujo peatonal intenso, conductores apresurados por ganarase el paso y viandantes corriendo en bola haciendo lo mismo, como borregos, esquivando claxonazos, defensas y tumbaburros.
La zona de las mentadas, le dicen también. Mentadas de madre de los que cruzan y con dedicatoria a los que manejan.
¡Fíjate wuey!..¡Fíjate tu...pen...! ...¡Aprende a manejar, imbécil...!...¡Aprende a caminar, animal...!, se dicen.
Chirriar de llantas, tacones que se quieren doblar, vientres burocráticos que saltan en la carrera para ganar la banqueta y sobre todo, semáforos de paradoja: que marcan espacios seguros para cruzar...¡cuando la luz peatonal indica lo contrario!
El foquito del semáforo de a pie que está en la esquina de Balderas, pegado a la oficina de boletos de avión, da el banderazo de arranque mostrando los 73 segundos que el caminante tiene para lograr cruzar al otro lado.
Pero ese es el tiempo en que los vehículos que vienen sobre avenida Juárez tienen para avanzar con luz verde hacia el Zócalo o hacia Balderas dando vuelta a la derecha.
Entonces, la luz peatonal ya no sirvió porque da la autorización para atravesar...justo cuando es casi imposible llegar a la otra orilla.
Y sobre Avenida Juárez pasa lo mismo, sólo con la diferencia de que el flujo de autos y camiones llega a mayor velocidad porque viene desde Reforma, a veces se detiene en Humboldt y casi siempre toma vuelo al llegar a Balderas...¡para ganarle a los semáforos de ese cruce!
Aquí, el temerario o temeraria cuentan con apenas 33 segundos para no convertirse en estadística vial, de la Secretáría de Seguridad Pública del Distrito Federal o de la Benemérita Cruz Roja.