La cantidad de vehículos en circulación desde muy temprano en la ciudad de México, con pequeños en la parte trasera de la unidad fue la imagen que anunció el regreso a clases y, con ello, el aumento del tránsito y de actividad comercial.Tras el anuncio de la Secretaría de Seguridad Públical local (SSP-DF) de una lista negra con las 34 escuelas privadas que ocasionan congestionamiento vial en horarios de entrada y salida de alumnos, autoridades de los planteles aludidos diseñaron sus operativos.
Todos en alerta: la policía preventiva estrenó computadoras portátiles Hand held —sacan fotografía y la sanción impresa al auto infractor en tres minutos—, pero también los ciudadanos que temían a la mordida y al Reglamento de Tránsito Metropolitano.
En las inmediaciones de estas escuelas privadas en las delegaciones Cuauhtémoc, Tlalpan, Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Xochimilco, Gustavo A. Madero, Coyoacán y Magdalena Contreras el movimiento empezó a las 6:00 horas.
Patrulleros con altavoces y motociclistas se ubicaron en los puntos previamente asignados por sus mandos para dar vialidad.
Impecables unos y otros, policías y alumnos, todos en su papel.
Pese a las prisas, el temor de recibir una infracción mínima de 250 pesos por estacionarse en doble fila logró que los paterfamilias acataran las reglas, más de los 257 que las violaron y fueron multados.
En el colegio Simón Bolivar, de Mixcoac, uno de los que causan mayor impacto en la circulación pusieron en marcha un operativo con 10 empleados del plantel.
María de Jesús, coordinadora esta medida en ese plantel, explicó que con botes pintados de naranja y blanco forman un carril exclusivo permitido por la autoridad, para bajar a menores que llegan en autos.
Un ejercicio similiar se practicó en el Williams, en Patriotismo; en el Tepeyac de Lindavista y el Juana de Arco, de Misterios, en la GAM.
“Hay mucha respuesta y aceptación de la ciudadanía para respetar el reglamento de trásnito”, dijo Luis Miguel Arredondo, del Grupo de Atención de Emergencias Viales de la SSP local.
Algunos conductores no aceptaron de buena gana la infracción y se negaron a recibir su boleta.
Los excusas y pretextos abundaron: “Aquí no veo el disco, deberían cortar los árboles”, opinó Manuel Cárcamo.
“Por años este espacio ha sido utilizado como estacionamiento. De esto como; me da temor que me prohiban trabajar aqui”, indicó Roberto Viurcos, un franelero de Mixcoac, cuando observó el movimiento de la policía en las inmediaciones de las escuelas en Benito Juárez.
Con sorpresa, los uniformados descubrieron que la transmisión inalámbrica (bluetooth) se cortaba cuando un teléfono celular estaba cerca, lo que imposibilitó la impresión de la boleta. Sin embargo, la información quedó almacenada en la memoria.