Con frío en manos y cara llegaron los niños a su primer día de clases. También con prisa y emoción de conocer su “nueva” escuela, la primaria “transitoria” José Romero y Fuentes, en Lomas de San Lorenzo, Iztapalapa.Llegaron puntuales, hasta con varios minutos de anticipación. El tiempo previsto para pasar algún embotellamiento finalmente no se ocupó.
Estaban alegres. Se mostraban inquietos porque querían recorrer cada rincón. Observaban los espacios y buscaban sus salones.
La escuela era otra en definitiva. Sus instalaciones tuvieron que ser reubicadas por los daños que una grieta le ocasionó, la misma que produjo la muerte a un joven hace 44 días.
Las lesiones en los cimientos de su escuela ponían en riesgo, como desde hace cuatro años, la integridad de la comunidad escolar.
Al fin, maestros, padres y niños reunidos en un centro educativo seguro: el patio principal del destacamento policial Arturo Pérez Estrada.
Su “inauguración”, a la par del inicio del ciclo escolar 2007-2008, fue motivo para ser elegida por las autoridades locales como el escenario oficial del primer día de clases.
Centro de cómputo, 18 aulas didácticas, baños y área de recreo. Traslado incluido de mobiliario. En números, una inversión del gobierno del Distrito Federal e Iztapalapa por cerca de 4.5 millones de pesos.
Escuela temporal que a las siete de la mañana resentía el frío. Carros iban y venían. Personas vestidas de traje entraban y salían. Instrucciones por radio y detalles de última hora.
“Que pasen, son de limpieza del departamento de Servicios Públicos”. A contrarreloj para sacudir mesabancos y barrer pisos. Pronto llegarían las autoridades: Marcelo Ebrard, jefe del Gobierno capitalino; Axel Didriksson, secretario local de Educación; Horacio Martínez, jefe delegacional; Arturo Rivera, de la Dirección General de Servicios Educativos en Iztapalapa, entre otros.
Minutos después, hacían acto de presencia los primeros niños acompañados por sus padres. Los protegía el cuerpo de asistencia vial.
Iban animados por “estrenar” escuela: Uniformes nuevos. Rojiblancos ellos y sus mejillas por el frío.
Casi las ocho. El primero de los autobuses escolares —que la delegación facilita a los alumnos de la zona— llegó a tiempo; el segundo, no.
Momento de discursos y fotos. Tiempo para darse la oportunidad de pasear por las instalaciones nuevas y saludar a sus conocidos.
Los anuncios oficiales para este año: el GDF puso en marcha un programa de regreso a clases que asiste a un millón 200 mil estudiantes. Se trata de un operativo especial para incentivar y acelerar los trabajos de seguridad en las escuelas.
En días próximos, dijo el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, se entregarán uniformes escolares “para procurar la igualdad en el sistema educativo”. Octubre será el mes en que los preparatorianos de escuelas públicas reciban estímulos económicos.
Ya en unos días se hará entrega de libros de textos a secundaria. Para los demás, en octubre “porque se debe mandar a imprimir”.
Y con los minutos, una duda prevalecía. ¿El apoyo vial se mantendrá durante los seis u ocho meses que se tiene planeada la estancia temporal?
“Sí”, diría entonces el delegado Martínez Meza.
Ya con mayor tranquilidad, maestros, padres y niños platicaban por las que tuvieron que pasar. Fin de vacaciones con grietas y lluvias. Primer día de clases en escuela nueva, listos para estudiar.