A más de cuatro meses de la expropiación de 247 accesorias del predio conocido como La Ford, aún no se ha podido iniciar el acondicionamiento del parque prometido debido a que quedan en pie al menos 10 inmuebles, cuyos propietarios obtuvieron suspensiones definitivas en los juicios de amparo que interpusieron.Según reconoció Leticia Bonifaz Alfonzo, consejera jurídica del GDF, las autoridades han establecido una mesa “postexpropiación” para analizar las condiciones en que se podrá iniciar la construcción del parque recreativo mientras se resuelven los juicios de amparo de los locales que no han sido demolidos.
La funcionaria confió en que una vez que se inicien las obras para las áreas verdes, los dueños de esos inmuebles terminarán por elegir la indemnización que les ofreció el GDF.
El pasado 20 de marzo el gobierno capitalino expropió 36 mil metros cuadrados de La Ford, donde se vendían accesorios de autos robados.
En principio, fueron 56 los juicios de amparo que se iniciaron, pero actualmente 16 se dictaminaron como sobreseídos, 30 están en trámite aunque las accesorias ya se demolieron y se pagará indemnización, mientras que los jueces concedieron 10 suspensiones definitivas contra la demolición, detalló Bonifaz Alfonzo.
Las accesorias aún sin demoler, aisladas por cerco de láminas, se hallan en la franja paralela a Ermita Zaragoza y en lo que era la calle Chevrolet, comentó la consejera.
Explicó que La Ford tenía una problemática que no era humana sino de redes de delincuencia, pues antes de la expropiación, cuando se pidió el informe al Registro Público de la Propiedad, se encontró que estaba controlada por al menos 5 familias y que nadie vivía ahí.
“Sabíamos que la noche en que entráramos no íbamos a encontrar más que al velador, situación diferente a Tepito. No hubo viviendas afectadas”, indicó.
El jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, dio instrucciones de que se hiciera el cerco y de que se instalaran mesas de atención en el lugar de la expropiación, la de gobierno, la de la Consejería, de las aseguradoras y la del Sistema de Administración Tributaria (SAT).
En el primer día se fueron a formar casi todos los propietarios expropiados como la familia Esparza Mosqueda, dueña de una gran cantidad de accesorias y terreno, pero finalmente se descubrió que todos sus predios eran irregulares, aunque un notario del estado de México les había escriturado.
Todos aquellos quienes pretendían alegar la legalidad de su mercancía, empezaron a desparecer cuando salieron las primeras piezas de autos robados, según explicó leticia Bonifaz.
“Muchos amparos se hicieron como cadenita, pero cuando tirabas uno se caían muchos otros”, detalló.
Hace un mes, se cayó el amparo de uno de los lugares conocido como “La Presidencia Municipal”, inmueble de dos pisos al que sólo le faltaba la campana y donde se encontró un nicho religioso, según describió la funcionaria Bonifaz, del cual se procedió a su derrumbe y ahora ya no existe.
Caen ventas
Los comerciantes de accesorios nuevos y con factura extrañan “los buenos tiempos”, pues han visto una caída de más de 50% en sus ventas.
En entrevista con EL UNIVERSAL relataron que tras el cierre de La Ford, los compradores prefieren irse a La Ronda, a Peralvillo, o a la Buenos Aires. Los antiguos locatarios no fueron los únicos afectados por la expropiación, sino también los pequeños negocios familiares que dependían de la actividad de La Ford para su propia subsistencia.
Don Roberto, propietario de un local registrado de refacciones para autos ubicado frente a La Ford, señaló que contrario a lo que creyó, con la expropiación sus ventas han bajado 50%.
“Como saben que está cerrado, saben que no van a encontrar sus piezas y mejor se van a otro lado”, opinó y recalcó que la con el cierre de este lugar de Iztapalapa no se va a acabar la venta de autopartes robadas.
Mientras, a tres locales, dos jóvenes atienden una accesoria recién abierta con autopartes nuevas de origen taiwanés: “Son refacciones y accesorios de importación pero facturados”, aseguran.