Los padres de Randy tuvieron problemas entre ellos casi desde que él nació. Ningún doctor les hizo notar en los ultrasonidos que el pequeño tenía una malformación llamada labio leporino.Se trata de un defecto congénito en la boca que presenta una hendidura o separación en el labio superior, ya que los dos lados del labio no crecen a la vez. Informes médicos indican que este problema se presenta en uno de cada 700 recién nacidos.
Como nadie en la familia del papá de Randy tenía este problema, culpó a su esposa, Belén Gutiérrez, porque durante su embarazó trabajó en un sitio de comida rápida, siempre expuesta a las microondas de un horno.
Una vez, en su casa en la colonia Providencia, delegación Azcapotzalco, el hijo mayor de este matrimonio preguntó a su mamá “¿por qué mi hermanito tiene así la boca?”.
Debido a la escasez de recursos económicos para someterlo a una operación estética facial, poco a poco la familia se acostumbró y les ganó la sonrisa y el carácter del bebé. A sus ocho meses, él sale con ellos a la calle sin mayor problema.
Randy es firme candidato a formar parte del Operativo Sonrisa. En él participarán médicos especialistas que del 20 al 22 de julio rescatarán en un quirófano a 40 niños y adolescentes del rechazo y el señalamiento por haber nacido con labio leporino y paladar hendido.
Los artífices de este operativo son la delegación Azcapotzalco, el Club de Rotarios Vallejo, la Asociación Industrial Vallejo y el Centro Médico ABC. Todos ellos unirán sus esfuerzos económicos, materiales y profesionales para atender a menores desde tres meses hasta 17 años de edad, provenientes de familias de escasos recursos.
Contra el rechazo social
Paola Romero no tuvo esa oportunidad tan pequeña. Aunque no lo dice abiertamente, sus lágrimas delatan que no le ha sido fácil vivir con labio leporino y paladar hendido.
Desde el principio los médicos señalaron el problema de su padre con el alcohol como posible causa. Entre los problemas que ha tenido Paola, es cuando come: “a veces la comida se me va por la nariz y no puedo respirar”, dice. Pero más allá de lo físico, el rechazo social es lo que más le ha dolido durante sus casi 18 años de vida, pese a las 22 operaciones a las que ha sido sometida y que no le han resuelto el problema del todo.
“En la escuela te discriminan, te ven como algo raro y te hacen menos”, dice con su voz entrecortada. Pero de inmediato repara: “trato de no hacer caso a lo que la gente dice y pienso en mí, porque sino me quiero yo misma, ¿quién?”. Paola es también candidata a participar en el Operativo Sonrisa.
El jefe delegacional en Azcapotzalco, Alejandro Carbajal, comentó que “desafortunadamente la sociedad, incluso muchas veces los familiares, los rechazan y los esconden, son motivo de vergüenza”.
Alejandro Carbajal explicó que la iniciativa surgió de los empresarios de Vallejo y de la delegación política, “obedece a un apoyo a la economía de la gente que no puede pagar este tipo de cirugías y es parte de su política pública que lleva resultados con sentido humano”.
Los empresarios aportarán los recursos económicos deducibles de impuestos para cubrir las operaciones que, según Carbajal González, ascienden a cerca de 80 mil pesos cada una. En tanto, la Clínica de Labio y Paladar Hendido del Hospital ABC pondrá a los médicos especialistas. La delegación se hará cargo de la difusión, los estudios socioeconómicos, además de conseguir los quirófanos y el personal que auxilia en las operaciones, a través de la Secretaría de Salud capitalina. Incluso, se considera que las intervenciones quirúrgicas se hagan en el hospital Rubén Leñero, el Centro Médico La Raza del IMSS o el Infantil “Federico Gómez”, de la Secretaría de Salud.
Por lo pronto, la farmacéutica Organón donará cinco operaciones y el Club Rotario, ocho más. Lino Márquez, presidente del Club de Rotarios Vallejo, afirmó que su propósito es “sacar una bandera blanca de que ya no existen niños con estos problemas”. Además, comentó que luego de la operación, se podría brindar la atención con psicólogos a los pacientes que tengan problemas de habla y aprendizaje derivados de este padecimiento. La idea, dijo, “es integrarlos a la vida social”.