La imperiosa necesidad de conseguir dinero para su manutención llevó a este joven a buscar un empleo, pero su escasa preparación y su minoría de edad no le dejaron opciones.
La alternativa de El Pelos fueron las calles del centro de Coyoacán, donde se desempeña comofraneleros.
Al día gana 100 pesos por cuatro horas de trabajo y los adultos 150 pesos, dice.
En la delegación Coyoacán, los viene viene tienen incluso su tarifa mínima establecida por cada auto.
Si el cliente acepta que lave el carro, cobra 25 pesos.
-¿Y si no quieren que lo laven ni tampoco cooperan para cuidarlos?
"Ah, pues le decimos que no nos hacemos responsables de lo que le pase al coche".
Los automovilistas entienden el mensaje, ceden y le dan su "cooperación" al viene viene.
Este subempleo es un mal tolerado por las autoridades, pese a estar prohibido.