Organizados por la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) y dirigidos por el rector de la antigua Basílica de Guadalupe, Pedro Agustín Rivera, en una ceremonia-marcha religiosa denominada "El Santo Rosario por la Vida", cientos de personas manifestaron su rechazo a la iniciativa de reformas para despenalizar el aborto.Partieron del Monumento a la Madre y para evitar confrontaciones con el grupo de manifestantes a favor de la interrupción legal del embarazo que se concentraba en el Hemiciclo a Juárez cambiaron su ruta original; sin embargo en el Zócalo se les adhirieron integrantes del culto a la Santa Muerte, quienes se enfrentaron verbalmente con los pro abortistas frente a Catedral.
Cerca de las 10:30 horas los católicos que enarbolaban mantas y pancartas en favor de la vida avanzaron sobre Paseo de la Reforma y llegaron a la avenida Hidalgo, tomaron el contraflujo del eje Central Lázaro Cárdenas y siguieron por 5 de Mayo hasta la Catedral Metropolitana, donde asistieron a la misa de mediodía.
En la Segunda Peregrinación a Favor de la Vida, donde se enarbolaron mantas e imágenes de la Virgen de Guadalupe, Guillermo Bustamante, presidente de la UNPF hizo constantes llamados a la multitud a guardar cualquier manta o pancarta que resultara ofensiva: "Nosotros no queremos agredir a nadie, no queremos provocar".
Ya en el zócalo se les unieron unos 50 integrantes del Santuario Nacional de la Santa Muerte, cuyo obispo, David Romo Guillén, ingresó a la Catedral para colocar una ofrenda floral ante la imagen del Señor del Veneno y entregar 400 firmas al presidente del Colegio de Abogados Católicos de México y sumarse a la lucha en contra de la despenalización del aborto.