CHALCO, Méx.- María Brisa está enferma otra vez. No puede caminar. La fiebre, los dolores de cabeza y las náuseas le regresaron de nueva cuenta.A María Brisa, quien pidió omitir su nombre real, la dieron de alta del hospital general de Chalco el 20 de marzo pasado, siete días después de que la internaron. Ella enfermó el 1 de marzo.
A la progenitora de la menor de 14 años, quien cursaba el tercer grado de la secundaria en la Villa de las Niñas, en Valle de Chalco, nunca le avisaron las monjas de la congregación Hermanas de María, que su hija estaba hospitalizada.
Se enteró porque María Brisa le pidió a una persona que estaba en el nosocomio que le hablara por teléfono. El 19 de marzo, contó la madre, se presentó al hospital una de las monjas y le dijo que no fingiera porque no tenía nada.
"Se está haciendo tonta. Yo ya tuve esa enfermedad y me recuperé", aseguró la religiosa.
Uno de los médicos le reveló a la madre de María Brisa que tenía piquetes en la espalda, las piernas y en los cinco dedos de uno de sus pies. La niña le confesó después a su madre que una de las madres y un doctor de origen coreano le habían hecho eso para comprobar si realmente estaba enferma.
El 20 de marzo la menor fue dada de alta. Su madre, tuvo que pagar mil 620 pesos por la atención que le brindaron. "Ni las madres, ni ninguna autoridad se hicieron cargo de los gastos como lo habían prometido", denunció.
A María Brisa, quien es originaria de Ixhuatlán del Café, comunidad de Córdoba, Veracruz, le dieron alojo sus tíos en su casa de la delegación Iztapalapa. El 6 de abril, la niña recayó.
La fiebre, el vómito, los dolores musculares, de cabeza y la imposibilidad para caminar se hicieron presentes.
Su madre, la llevó a urgencias al Hospital Infantil de México pero ahí un doctor de apellido Sifuentes al enterarse que María Brisa era una de las 600 alumnas a las que les diagnosticaron el trastorno sicogénico de la marcha, le dijo que como era un problema sicológico no la podían atender y que en su casa se aliviaría.
Entonces la trasladó en transporte público al hospital General de México y ahí le comentaron que tenían que realizarle varios estudios para determinar las causas del mal porque no creían que se trate de un trastorno sicólogico.
Esos análisis no se los han practicado porque no tienen dinero para pagar por ellos.
Eso motivó a la señora a buscar por sí misma la causa del problema. Se enteró que en el tiradero municipal de Temamatla se habían descubierto miles de sobres de polvo para preparar bebidas sin calorías que tomaban las niñas que habían caducado y hasta allá se desplazó por su cuenta.
No sólo encontró los sobres de Kim Light, sino además nopales en frascos y sopa de pasta, al parecer de origen coreano, también caducos que consumían las menores de edad y que fueron llevados a ese lugar los primeros días de marzo, cuando se dio a conocer la enfermedad de las internas de la Villa.
María Brisa, quien obtuvo apenas en febrero pasado el primer lugar en aprovechamiento, no sólo no puede caminar, está permanentemente en estado de depresión y tiene pesadillas frecuentes.
Hasta ahora, cuenta la madre de la niña, nadie se ha preocupado por la salud de su hija. Todos los gastos han corrido por cuenta y ya no tiene recursos para seguir adelante.
La niña ya no quiere regresar al internado Villa de las Niñas, y su madre ha ido en varias ocasiones a la institución pero no le han entregado sus documentos.
Ambas están desesperadas porque ya lleva más de seis semanas con la enfermedad y no sana.