Después de cambiar tres modelos de bicicleta porque no se acomodaba con ninguna y de sortear microbuses sobre Paseo de la Reforma, Jorge Arganis Díaz Leal, secretario de Obras del Distrito Federal, hizo ayer un recorrido del Auditorio Nacional a su oficina, ubicada en el centro histórico.Agotado y sudoroso, reconoció que esta ciudad no está hecha para andar en bici y se comprometió a mejorar el pavimento de un tramo de Paseo de la Reforma. "¡Ya me di cuenta y vamos a arreglarlo", expresó.
Decidido a cumplir la instrucción del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, Jorge Arganis salió de su casa, abordó el Metro y llegó a las escalinatas del Auditorio Nacional, donde lo esperaba un grupo de colaboradores e integrantes de Bicitekas.
Eran las 7:40 horas de la mañana y tenía el reto de recorrer cinco kilómetros.
Pero nunca imaginó que la bicicleta "urbana" que le prestó Javier Hidalgo, director del Instituto de la Juventud del DF, le iba a causar tantos problemas, ya que era muy grande y alta para él, tanto que estuvo a punto de perder el equilibrio en más de una vez.
Para el secretario de Obras la búsqueda de una bici adecuada ha sido toda una aventura, ya que una noche anterior Elías Moreno Brizuela, secretario de Protección Civil del DF, le prestó otra bicicleta. "Anduve por el Zócalo, pero resultó que es muy cara, pues cuesta 12 mil pesos y no la puedo pagar".
Fue así como aceptó la oferta de Javier Hidalgo.
Portando un pants y una gorra, Arganis empezó andar sobre Paseo de la Reforma, acompañado por integrantes de Bicitekas, quienes le abrían paso sobre los carriles de esta importante avenida.
A su lado estaba Gerardo Jácome, director técnico de la Dirección General de Obras Públicas y Carlos Lara, coordinador de Sistemas de Calidad, quienes le insistían cambiar de bici.
Y así fue, después de sortear algunos coches, microbuseros, camiones de pasajeros y hasta camionetas de seguridad privada, que de manera imprudente se cruzaban por su camino, el secretario decidió cambiar de bici a la altura de la columna del Ángel de la Independencia.
Sin embargo, ya sobre Avenida Juárez, la cadena se enredó, lo cual provocó otro cambio de bicicleta.
Y mientras andaban, algunos ciudadanos se acercaron a ellos. No faltó un repartidor que visiblemente feliz platicaba con la comitiva. "¡Qué bueno que hagan esto! ¿Están aprendiendo?", les preguntó, lo que causó que más uno se sonrojara.
"¡Pasale cuñao!", le gritó un señor de edad madura y las mujeres policías sólo veían pasar a la comitiva bicicletera.
A 20 kilómetros por hora y después de 43 minutos, finalmente el secretario llegó a su destino. Respirando con dificultad reconoció: "Creo que voy a ensayar porque sí me cansé, me falta condición", admitió.