Seguro que no hubo un beso más esperado, más "flasheado", que el de Antonio y Jorge ayer, instantes después de convertirse oficialmente en una pareja de "convivientes", la primera en registrarse en la delegación Iztapalapa.Fue día de fiesta, día del derrumbre de mitos y cadenas de intransigencia, del "triunfo del amor", de la construcción de una verdadera cultura democrática, de una victoria de los derechos humanos y de un acto de ley, un acto de Estado, como lo calificaron los testigos de honor de la pareja.
El ombudsman capitalino, Emilio Álvarez Icaza, la dramaturga Sabina Berman y el delegado en Iztapalapa, Horacio Martínez Mena, apoyaron un acto que volvió público lo privado, lo antes prohibido, lo criticado, lo perseguido.
"¡Miren qué cosas!" -decía Berman-, "hace una hora este beso los hubiera llevado directo a la delegación, detenidos por la policía en flagrante acto de obscenidad, de faltas a la moral; pero ahora, con este sólo beso, 30 siglos de intolerancia se han desplomado a sus pies".
Poderoso beso de amor que tiene la fuerza de un hecho político, añadía la escritora.
Bajo las carpas armadas frente a las oficinas delegacionales, el calor de la primavera se anunciaba fuerte a seis días de su llegada oficial.
Cohetones a mediodía frente al templo de San Lucas, patrono de Iztapalapa. Calles cerradas al tránsito. Ambiente de celebración, un tanto por la entrada en vigor de la Ley de Sociedades en Convivencia, y otro tanto porque todo estaba listo para la tocada de la tarde, con la Maldita Vecindad y Mescalito a manera de verbena popular para celebrar el acontecimiento.
Acompañada de algunas de sus hijas e hijos, Margarita Trejo Martínez, madre de Antonio, recordaba que cuatro años atrás él les presentó en una reunión familiar a su pareja.
Luego vendrían los planes para formalizar la unión, a la par de la lucha para sacar adelante la Ley de Sociedades en Convivencia.
Católica de toda la vida, doña Margarita dijo no sentir conflicto alguno por la situación de su hijo.
- La Iglesia desaprueba estas uniones, señora.
- Algún día se darán cuenta de que están en un error. Lo que los hijos hagan está bien. Por los hijos y y para ellos, todo.
Bajo la carpa dispuesta para la ceremonia, un conjunto de cuerdas y una vocalista interpretaban "Amor de Hombre", y la directora Jurídica y de Gobierno, Martha Santana, tomaba el micrófono para pedir respeto y orden.
Dos horas después de lo anunciado, la espera se coronaba con la aparición de la pareja formada por él y él.
Desordenados, ávidos del "beso" entre la pareja para la foto, para el video, los de la lente casi echan a perder el acto.
Él, de traje negro y corbata amarilla, y él, también de traje negro y con corbata azul y vivos blancos, mano con mano, sentados frente a la coordinadora jurídica de la delegación Iztapalapa.
Por fin, diría al final Antonio Medina, "el amor que no se atreve a decir su nombre" estaba ahí, de pie, abierto, sin máscaras.¿Qúe le dicen a la derecha?
- ¡Que nos rebase por la izquierda!, añadía Antonio sosteniendo junto con Jorge una bandera multicolor, símbolo del movimiento gay en el mundo.