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Camionetas de EU más baratas... y contaminantes

Las ´trocas´ usadas que vienen del extranjero amenazan integridad de compradores y han hecho caer 11.7% las ventas de vehículos nacionales subcompactos, advierten ambientalistasy empresarios
Viernes 09 de marzo de 2007 EMILIO FERNÁNDEZ/CORRESPONSAL | El Universal

NEZAHUALCÓYOTL, Méx.- Hizo suyo el sueño americano, pero en suelo mexicano. Santiago Moreno Cervantes no necesitó cruzar el Río Grande para cumplir uno de sus anhelos: comprar una camioneta para su negocio.

Con 45 mil pesos adquirió una van estadounidense con un vendedor de autos, quien introdujo el vehículo vía Mc Allen-Reynosa.

"Antes de comprar la troca, chequé en el periódico los precios de las camionetas y no me alcanzaba para comprar una nacional, porque estaban muy caras para mí", recordó.

Alguien le sugirió comprar una gabacha porque estaban más baratas que las del país. Recorrió avenidas de este municipio donde se venden camionetas de EU y halló la que más le gustó y se ajustó a su presupuesto.

Una Voyaguer 96 fue la elección. El vendedor le dijo a Santiago que lo único que tendría que hacer era emplacarla en el estado de México o en el DF, pues la unidad estaba legalizada y tenía el pedimento de importación que le dieron en la aduana de Reynosa. Su sueño se había cumplido.

Sueño compartido

Fernando Morales fue uno de los primeros que aprovechó el decreto presidencial del 22 de agosto de 2005 que permite legalizar vehículos de Estados Unidos y Canadá cuya antigüedad de entre 10 y 15 años.

Se fue a Laredo, Texas, y compró en 3 mil 500 dólares (poco más de 37 mil pesos) una camioneta Cherokee, 1995, que ingresó al país luego de pagar la legalización en la aduana de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Con todos los gastos, incluidos la tenencia y el emplacamiento, por su nuevo vehículo desembolsó alrededor de 50 mil pesos.

Desde hace poco más de año y medio los vehículos americanos forman parte ya del escenario urbano.

En Ecatepec, Neza, Los Reyes La Paz, Ixtapaluca, Chalco, Valle de Chalco, Texcoco, Tlalmanalco, Huixquilucan y Nicolás Romero, entre otros, hay lotes callejeros de unidades que se venden al mejor postor.

La Secretaría del Medio Ambiente del DF calcula que en la Zona Metropolitana del Valle de México circulan cerca de 150 mil unidades con placas extranjeras y de otras entidades.

Según la Secretaría de Finanzas del estado de México, de agosto de 2005 a lo que va de marzo de 2007, se han emplacado en la entidad mexiquense 51 mil autos extranjeros y a las arcas estatales han ingresado más de 65 millones de pesos por tenencias locales, placas y control vehicular.

Para algunos se ha convertido en un gran negocio. Héctor Hernández Castro inició su carrera en el ramo automotriz en agosto de 2005, justo cuando el entonces presidente Vicente Fox emitió el decreto para legalizar autos de Estados Unidos y Canadá.

Viajó a El Paso, Texas, y adquirió una Cherokee 1995 en 30 mil pesos. En Texcoco y la remató en 70 mil pesos. En dos días ganó 40 mil pesos.

A Víctor Pelcastre, la "fiebre americana", lo lleva a Dalton, Georgia. Va seguido por "mercancía". Hasta cinco trocas se ha traído de un jalón.

El recuento de los daños

En los últimos 18 meses el sector automotriz nacional es el que más ha resentido la entrada de unidades extranjeras al país.

La Asociación Nacional de Distribuidores de Automóviles (AMDA), reveló que de agosto de 2005 a julio de 2006, se legalizaron un millón 400 mil unidades de América del Norte.

El ingreso sin control de vehículos de EU al país, expusieron, les ha traído pérdidas significativas.

Según un estudio de distribuidores nacionales, las ventas de autos subcompactos se redujeron 11.7% de enero a agosto de 2006, en comparación con el mismo lapso de 2005.

Según el análisis, las ventas han disminuido porque por el equivalente al enganche de un subcompacto nuevo, los compradores pueden adquirir vehículos de mayor tamaño procedentes del otro lado de la frontera.

Zacatecas, Nayarit, Sonora, Campeche, Tlaxcala, Hidalgo, San Luis Potosí, estado de México, Distrito Federal y Jalisco, son las entidades donde ha bajado de 42% a 13.5 % la venta de unidades nuevas subcompactas entre agosto 2005 y julio de 2006.

Según Rodolfo Lacy, coordinador de Proyectos del Centro Mario Molina, "con la tasa de 600 mil autos anuales que se introduzcan a México de aquí a 2030, las unidades usadas pueden llegar a ser hasta 11% del parque vehicular del país".

También han salido afectados son los vendedores de autos usados. José López, quien se dedica desde hace más de 25 años a comerciar vehículos mexicanos, lamentó que el mercado nacional se cayó con la entrada de chatarra al país.

Óscar Rosales, José Castrejón e Ismael Camargo, quienes también se dedican a este oficio, afirmaron que muchas unidades provenientes de Nueva Orleáns están picadas de la lámina y no sirven.

Las consecuencias ambientales

Los daños que ha traído la entrada de unidades de y canadienses usadas no sólo se reduce al ámbito económico, sino además al ecológico.

Para el premio Nobel Mario Molina, la legalización de unidades chocolate fue buena comercialmente, pero en la práctica fue un desastre, una gran irresponsabilidad que representará un costo gigantesco para el ambiente, sostuvo.

Esos vehículos, indicó, no deben circular pues tienen emisiones contaminantes muy altas y son un riesgo que representan para quienes los utilizan, pues no están en buenas condiciones mecánicas.

César Reyna de la Madrid, secretario técnico de la Comisión Ambiental Metropolitana (CAM), aseguró que los vehículos de procedencia extranjera que se legalizan, contaminan hasta 70 veces más que los modelos recientes.

La razón, expuso, es que tales unidades consumen tres veces más combustible que los automóviles de reciente fabricación, pues su rendimiento es menor a seis kilómetros por litro.

Esos vehículos, dijo, ya no cumplen la normatividad ambiental en sus países de origen y como no pueden circular allá, los envían a México.

Las afectaciones pudieran ser mayores si no existiera el Programa de Verificación Vehicular en la Zona Metropolitana del Valle de México, que evita el tránsito de unidades sin holograma, manifestó.

En tanto, Mario Molina propuso que adopten más medidas para evitar que las emisiones contaminantes de las unidades antiguas provenientes de América del Norte sigan afectando la calidad del aire de la zona metropolitana del valle de México y de algunas ciudades del país.

No sólo se tiene que restringir la circulación de los autos chocolate, destacó sino se debe hacer lo mismo con las unidades viejas que generan más partículas dañinas a la salud.



 

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