Ma. Teresa Montaño
El Universal
Jueves 08 de marzo de 2007
TOLUCA, Méx. - Madre de siete hijos, analfabeta, indígena y desempleada, Juana Hernández, de 45 años de edad, se gana la vida vendiendo chicles en los cruceros de Toluca.Con ingresos que rondan los 90 pesos diarios, forma parte del ejército de más de 600 mil mujeres que en toda la entidad sobreviven del comercio ambulante.
Juana vende su mercancía en la esquina de Pino Suárez y Venustiano Carranza. A cada rojo del semáforo camina rápidamente entre los vehículos ofreciendo su mercancía y llevando en las espaldas, amarrado con un rebozo, a su nieto de solo un año de edad; de hecho son dos nietos los que cuida al tiempo que realiza sus ventas.
A la buena de Dios y sin ninguna expectativa de mejorar sus condiciones de marginación e inequidad, Juana sale cada día a las 9:00 de la mañana desde Temoaya y a partir de las 11:00 horas y hasta las seis de la tarde ocupa invariablemente su lugar de trabajo.
Dice que desde hace 4 años vende en el mismo crucero y que en ocasiones los automovilistas "le hechan los carros", en dos ocasiones ha estado a punto de ser atropellada y sus nietos a cada momento corren peligro, pues generalmente los mantiene en el angosto pabellón de la avenida.
Mientras platica se acomoda al bebé que lleva en las espaldas y al mismo tiempo se agacha para acomodar a su segunda nieta, Sandra, que se ha quedado dormida sobre un cartón bajo un árbol del pabellón.
Juana dice que no ha intentando buscar empleo de otra cosa porque simplemente es analfabeta y no sabe hacer nada. "Ni siquiera me enseñaron a trabajar en las casas" señala con dificultad ya que su lengua materna es el otomí.
Asegura que su esposo no le ayuda debido a que es alcohólico y la maltrata continuamente, mientras que sus cuatro hijos varones, aunque trabajan, tampoco le dan dinero. Solo ella y su hija mayor, salen a trabajar a diario, para obtener algo que les ayude a sobrevivir para alimentarse.
Juana además tiene bajo su responsabilidad a otros dos niños, sus hijos más pequeños, que asisten a la escuela allá en Temoaya, Elda y Samuel, de 10 y 12 años de edad, respectivamente. De acuerdo a la directora general del Instituto de la Mujer del Estado de México, Arlette López Trujillo, en la entidad mexiquense 1.8 millones de personas se dedican al comercio informal y de éstas más de 55% son mujeres.
Se estima además que en la entidad 2.1 millones de personas perciben ingresos menores a 2 salarios mínimos. De estas más de 55% son mujeres.
La funcionaria mexiquense reconoce que en este Día Internacional de la Mujer hay todavía poco que celebrar para muchas mujeres que como Juana, viven en condiciones de absoluta marginación, pobreza y desigualdad.