Monserrat Cruz Ramírez, de 28 años de edad, es el "angelito" que resguarda el caparazón de su Harley 1450, modelo 93, y que patrulla el primer cuadro de la ciudad levantando infracciones de tránsito y hasta suspiros.En los cuatro años que lleva en la policía ha escuchado frases como "tu no sabes, eres una inútil porque eres mujer", "para qué te pones uñas si no sabes ni mover un arma", pero ninguno la ha hecho desistir. De hecho, quiere tener un mando policiaco y sentarse en las salas de juntas a tomar decisiones.
Ella es integrante del Agrupamiento de Tránsito Femenil de la Unidad de Protección Ciudadana 17, de la Secretaría de Seguridad Pública del DF.
Es parte de las siete mil 388 mujeres que laboran en todas las áreas de la policía, (19% del total); y de las cuatro mil 887 uniformadas, (66%), que operan en las calles deteniendo a delincuentes y manteniendo el orden.
De estilista a motociclista
A los 16 años de edad, dejó el bachillerato por atender su primer embarazo. Luego, terminó un carrera técnica de estilista y quería poner su estética, pero no tuvo el dinero suficiente.
Entonces, trabajó como demoedecán, y tuvo a su segundo hijo. Pero poco tiempo después encontró que su verdadera vocación al seguir el ejemplo de su padre que labora en la policía Montada, y el de sus cinco hermanos también optaron por la carrera policial.
Ahora ella luce el uniforme de la corporación que hoy cumple un año de hacer labor vial en las calles del Centro Histórico bajo la dirección de la sub inspectora, Irene Aguilar Martínez.
Uñas finamente maquilladas como su rostro, pestañas largas y rizadas, gruesos labios delineados y un lunar como el del "cielito lindo", motivan a que los conductores le digan que "nunca habían visto a un angelito o a una Barbie manejando moto".
Con sus pantalones ajustados y botas a las rodillas, conduce la Harley Electrolight de casi media tonelada de peso. Tal magnitud la controla con destreza por su condición física, pues en sus días de descanso enseña kick boxing y spinning y, cuando le sobra tiempo hasta embellece a mujeres en la estética de una amiga.
Su primer cargo en la policía fue en la Segunda UPC dedicada al resguardo de embajadas. Ahí custodió a los representantes de Arabia Saudita y Japón, quienes le reconocieron su labor.
No obstante, su disciplina la puso al mando de 12 motociclistas hombres en la base Ángel para patrullar en la colonia Cuautémoc y Santa María la Ribera, donde ha enfrentado a vándalos.
Ser policía ha implicado rechazar invitaciones a ser "amiga" de jefes policiacos. Peor aún, ha tenido que separarse de sus hijos de 11 y 9 años, no obstante, ellos la admiran y le piden que vaya a las juntas de la escuela con su uniforme.