-¿Qué hace tu mamá?, preguntó la maestra a Adriana, entonces de 10 años.-"Hace paros y manifestaciones".
Tenía que llevar a mis a mis hijas a las protestas, justificó Tita de Fernández, residente del Fraccionamiento Romero de Terreros, en Coyoacán y luchadora vecinal.
Ella es parte de la nueva corriente de líderes vecinales que se ha consolidado en la ciudad de México, al margen de partidos políticos e intereses creados, y que tiene una característica común: son mujeres.
Con la apertura de nuevas formas de participación ciudadana, madres de familia, profesionistas, amas de casa y de la tercera edad hallaron espacios para defender sus calles y colonias.
No les importa esperar durante horas afuera de la oficina de un jefe delegacional u otro funcionario para entregar un escrito y demandar soluciones, ellas buscan defender ese espacio que consideran la extensión de su hogar.
Al no ser escuchadas han encabezado bloqueos y manifestaciones, incluso haciendo frente a la policía.
A Tita la movió una exigencia: no permitir la presencia ambulantes afuera de la escuela de sus hijas.
Claudia Centeno, habitante del Barrio 18, en Xochimilco, siguió las pasos de su madre como representante de su comunidad, sin embargo, comentó que ha tenido que enfrentar el machismo de funcionarios y vecinos del sexo masculino.
"Primero viví en Tacubaya, después en la Roma y ahora en Xochimilco y en todos estos lugares he trabajado por mi entorno. Ahora lo que me preocupa es defender la zona chinampera que está siendo afectada por invasiones, pero me he topado con la negligencia de las autoridades", destacó.
Ya divorciada, con hijos y nietos, María Ignacia Morán se aventuró a participar con otros vecinos en el rescate de Polanco, invadido por antros, restaurantes, oficinas, franeleros, guaruras y vehículos.
"Este trabajo no es para gente joven, ni hombres, porque le tienes que dedicar la mayor parte del día, gracias a Dios no tengo que trabajar, mis hijos y mi ex marido me apoyan y por eso puedo dedicarle tiempo a esta labor, aunque es muy desgastante", explicó.
Un caso similar es el de Lourdes Flores, quien también es una persona de la tercera edad, pero eso no le impide trabajar en favor de su colonia, Rincón del Pedregal, en Tlalpan.
"Inicié en esto porque llevábamos mes y medio sin agua y acudí a la delegación para pedir una solución, el problema se resolvió favorablemente y de ahí me seguí en otras tareas como el rescate de nuestro parque, realizando simulacros y participando en programas como la separación de residuos sólidos", destacó.
De actitud franca, Silvia Miranda, habitante de Lindavista, en Gustavo A. Madero, comentó que con su fuerte temperamento ha podido abrirse camino en un mundo de hombres, logrando llegar a la cabeza del comité vecinal de su colonia, ya que su antecesor realizaba malos manejos de los apoyos del gobierno.
"Cuando me invitaron a participar en esta organización, les dije que si la cosa era derecha y no había nada chueco yo encantada de la vida de trabajar", recordó.
El coraje por defender de la urbanización a la zona arqueológica de su pueblo, San Miguel Amantla, en Azcapotzalco, involucró a Guadalupe Robles en la representación vecinal, incluso en 2005 recibió un reconocimiento por la dirección general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
"Uno de mis mayores satisfacciones es ver como las amas de casas y todas las mujeres de mi pueblo se interesan por participar en esta lucha. Hemos logrado desde la instalación del asta bandera en el centro del pueblo, la construcción de banquetas, introducción de agua potable, entre otras cosas", aseguró.
Por su parte, José Antonio González, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que por su condición las mujeres son más responsables y organizadas que los hombres y esto les ha permitido irse consolidando en este tipo de foros de participación.
Sin embargo, reconoció el especialista, que todavía tienen que enfrentar varios obstáculos dentro de la sociedad, ya que en algunos círculos su voz todavía no es escuchada por esa reticencia de los hombres a reconocer la labor de las mujeres en este tipo de actividades.