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Hidalgo, la estación del ligue ´gay´


Lunes 26 de febrero de 2007 Sara Pantoja | El Universal

Una mano grande, de arrugas que delatan más de 50 años a la vista, rasposa y maltratada por el trabajo duro, tal vez de albañil, descansa sobre la rodilla forrada de mezclilla de un adolescente cuyo rostro está cubierto de acné y que sonríe, un tanto apenado. Son las nueve y media de la noche. Es el último pasillo del andén de la estación del Metro Hidalgo: la estación del ligue gay .

Cientos de usuarios que a esas horas esperan el tren anaranjado en dirección al Metro Universidad, son testigos de sonrisas, susurros, coqueteos y suspiros que se evidencian entre jóvenes, adultos y hasta personas mayores de sexo masculino, sin importar el día de la semana.

De entre los que ahí se reúnen, llama la atención uno, de no más de 16 años: bajito de estatura, moreno, nariz ancha, ojos grandes y cabello corto chino. Cada noche, sin falta, espera sentado en el piso, ve pasar a la gente y regala una que otra sonrisa al que le fija la mirada.

Personal del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) que pidió omitir su nombre, comentó que a partir de las ocho de la noche y hasta el término del servicio, decenas de homosexuales se encuentran en esa estación. "Aquí se quedan de ver, unos vienen normales y otros son travestis", dijo uno de los vigilantes.

Ambos vigilantes aclararon que estas personas no molestan a los demás pasajeros, sino que sólo lo hacen entre ellos mismos y que no son agresivos, además de que, hasta ahora, no han sido acusados por asaltar a los pasajeros.

"Nosotros sabemos que no se les puede decir nada por aquello de los derechos humanos. El problema es cuando algún pasajero viene a decirnos que los saquemos, que no dejemos que hagan sus cosas dentro de la estación", detalló uno.

Hace dos años, el 25 de febrero de 2005, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) emitió una primera recomendación para servidores públicos del STC Metro bajo el expediente CDHDF/121/04/CUAUH- D2475.000 por "discriminación, violación a la dignidad, la honra, la libertad personal; y tratos crueles, inhumanos o degradantes", según versa el documento.

El peticionario relató que en mayo de 2004 tres vigilantes de la estación del metro Rosario lo golpearon y le robaron por su condición de homosexual. La Comisión recomendó que "traten con respeto y rectitud a los pasajeros, y eviten realizar conductas o alusiones agresivas, intimidatorias, discriminatorias o cualesquiera otras que vulneren su dignidad y sus derechos humanos, en agravio de las personas que muestran su orientación sexual".



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