Alejandro Omaña, Claudia Bolaños y Jorge A. Medellín
El Universal
Miércoles 14 de febrero de 2007
El secretario de Seguridad Pública del DF, Joel Ortega Cuevas, delineó los tres nuevos matices o modalidades que el narcomenudeo ha adquirido en la ciudad de México, donde se percibe una mayor presencia de mujeres, homicidios de jóvenes, y la pugna por "el negocio".El funcionario dio su diagnóstico al problema horas antes de la discusión que sobre el particular se realizará en el Senado de la República, para aprobar modificaciones legales.
Según Ortega, en la ciudad de México ha comenzado a reproducirse, a escala, lo que hacen los grandes cárteles, con la misma violencia, y el mismo código de aniquilamiento y de deterioro moral.
Los asesinatos presumiblemente vinculados con el tráfico de drogas, por ejemplo, no se perpetran aquí por territorios, sino por preservar negocios; "no se matan mientras ese espacio no genere recursos".
Asimismo, especialistas como Elena Azaola y Raúl Samaniego dijeron que combatir la corrupción y capacitar a los policías son los primeros pasos que el gobierno local deberá hacer para atacar al narcomenudeo, el cual, como todo negocio, presenta pugnas entre la competencia.
El aumento de personas dedicadas a esta ilícita venta, muestra el grado que ha alcanzado dentro de la sociedad y la problemática que enfrentarán las autoridades locales si es que el narcomenudeo se tipifica como delito del fuero común, consideran.
En lo que va del año y con base en reportes policiacos, EL UNIVERSAL ha contado 24 homicidios con huellas de ejecución en lo que va del año, la mayoría presuntamente por asuntos de drogas.
Joel Ortega, en entrevista, sostuvo que ante el embate que sufre México por el narcotráfico, es necesario que los jefes policiacos y los procuradores generales de justicia apoyen a los legisladores federales en la redefinición del Proyecto de Ley de Narcomenudeo.
El eje conceptual, dijo, debe ser el combate a ese fenómeno delictivo como un problema de seguridad pública, sin criminalizar la adicción y abriendo los cauces para aplicar políticas de salud pública.
Detalló que en el proceso del narcomenudeo existente en el DF, la participación de la mujer se ha incrementado, y sus vínculos no son tanto por adicción, sino porque los ingresos pasan a formar parte de la economía familiar.
Anotó que la segunda modalidad detectada es que algunos de los asesinatos, presumiblemente vinculados con el narcotráfico, son de adolescentes que no tuvieron dinero para cubrir deudas. Muchos de los muertos, argumentó, son jóvenes consumidores que debían dinero, mas no narcodistribuidores.
En tercer lugar, insistió, los asesinatos no se perpetran por territorios, sino por preservar negocios.
Eso hay que entenderlo bien, "porque es una reproducción, en pequeño, de los que hacen lo grandes cárteles, con la misma violencia y con el mismo código de aniquilamiento y de deterioro moral".
Entrevistado en sus oficinas, hizo énfasis en que no está a favor de sancionar la adicción, pero sí la reincidencia.
Para ello, sugirió, se debería promover la obligación de que los agentes del Ministerio Público Federal sometan a los detenidos a exámenes biométricos y se les levanten registros de huellas dactilares.
"¿Cómo se podría sancionar la reincidencia, si no se cuenta con registros y antecedentes de los detenidos; es decir, cómo se detectaría si es la segunda o la tercera vez que incurren en el mismo delito?"
Propuso, incluso, el replanteamiento de las Unidades Mixtas de Atención al Narcomenudeo (UMAN), a fin de que esas instancias cuenten con los registros necesarios, y con ello ya no otorguen la libertad bajo fianza de los detenidos.
Combatir corrupción, piden especialistas
Raúl Samaniego Martínez, profesor del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), explica que las bandas que operan en el Distrito Federal mantienen pugnas entre ellas y con la Policía.
Se trata de grupos que ya existían y "cambiaron de giro. Son grupos que desde antes estaban semiorganizados como secuestradores, asaltabancos y, sobre todo, roba autos, o hasta prostitución, y se dieron cuenta que les era más rentable y menos peligroso el narcomenudeo".
Dijo que con las posibles reformas, los gobiernos locales ya no tendrán pretextos para no combatir el ilícito.
No obstante, reconoció que hace falta combatir la corrupción y sobre todo capacitar a policías "que muchas veces ni siquiera saben utilizar un arma".
Tanto él como Elena Azaola coincidieron que es buena medida decomisar los bienes que estos delincuentes obtengan de la venta de drogas, aunque debe hacerse dentro del esquema jurídico y dejar detallado que uso se les dará.
La consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) opinó que "el aumento de la participación de las mujeres en el narcomenudeo, muestra el grado de descomposición social; antes había alguna reserva, ahora vemos, cada vez más familias completas, desde la abuelita hasta los nietos dedicados a esto".
Lo anterior, agregó, también habla de escasas alternativas laborales.
Más facultades a agentes locales
Las policías locales, como la del DF, deben tener a la brevedad facultades de investigación para atacar en las calles, de forma directa, delitos como el narcomenudeo, y su labor debe estar apoyada en un marco jurídico que prevea castigos severos a la reincidencia, sostiene el senador panista Ramón Galindo Noriega.
"Estamos gastando una gran cantidad de recursos y no está habiendo resultados", precisa en entrevista.
El legislador federal es responsable de una iniciativa de ley que en los próximos días se discutirá en el Senado, y que en el fondo busca no sólo castigar la reincidencia, sino exhibir públicamente a quienes han cometido delitos graves de forma reiterada, como a los violadores, vendedores de drogas, pederastas o golpeadores.