La Mataviejitas , Juana Barraza Samperio, inculpada como la asesina serial de al menos 12 víctimas en la ciudad de México, actuó oculta de la justicia durante tres años, hasta que cayó en una red de captura de cientos de policías que operó bajo un plan maestro.Mataba ancianas que vivían solas. No hay testigos de los crímenes que cometió en recámaras y salas de casas familiares a donde rara vez acudían los hijos de viudas indefensas de 80 o más de 90 años de edad. Cortó la vida incluso de solteras olvidadas.
Empezó con robos. Bajo engaños y con disfraz de enfermera o trabajadora social, ganó la confianza de sus presas, a las que atacó en arranques de odio, como lo confiesa en un video que obtuvo EL UNIVERSAL.
"Yo lo debo, yo lo pago. Yo mi respeto a la ley. Si yo lo hice, lo pago. Hubo veces que no lo quería hacer (matar a las ancianas), pero como me reconocían tenía miedo", relata en un video de la Policía capitalina.
Al atacar, usaba objetos que había en las habitaciones de las ancianas: medias, cordones eléctricos y otros materiales. Actuaba rápido, con lujo de fuerza, casi sin provocar sangrados, a diferencia de asesinos seriales típicos que son sanguinarios.
El día de su captura, este 25 de enero hace un año, había 11 casos con sus huellas dactilares estudiados a detalle por sus persecutores, entre quienes se encontraba el asesor de la SSP-DF, Pedro Estrada González, quien encontró su mecánica de muerte en el crimen último.
Había en el ambiente esa sombra de abandono a la madre, ya anciana, por parte de su familia; muros, puertas, ventanas, retratos, muebles y enseres de otras décadas. Los mejores años se habían acabado. Juana Barraza, La Dama del Silencio, se aprovechó de la indefensión en que pasaban sus últimos días sus víctimas.
"Eran mujeres solas que eran visitadas muy poco por sus familiares. Habían reducido mucho su círculo social, y estaban llenas de nostalgia", relata Pedro Estrada González.
Estudió una a una las escenas de los crímenes, las zonas de la ciudad donde ocurrieron, la forma del homicidio. Todas las ancianas participaban en los programas de apoyo de la ciudad a la tercera edad.
Pronto se diseñó un retrato hablado que resultó muy parecido al rostro de Juana Barraza Samperio, y la hipótesis de que podría ser un travesti se topó con que la inculpada resultó ser una mujer hombruna.
Los sicólogos a través de las pruebas se sumergieron en una vida amargada, en el odio por los maltratos maternos, violaciones sexuales, carencias de oportunidades.
En el video de las confesiones de La Mataviejitas, elaborado por la SSP-DF, aparece la supuesta trabajadora social, vestida con las ropas con que fue detenida:
"Yo odiaba a las señoras, porque mi mamá me maltrataba, me pegaba, siempre me maldecía y me regaló con un señor grande".
En el relato de su vida, sostiene que su madre la vendió por tres cervezas. "Yo fui abusada y por eso odiaba a las señoras", justifica.
Acepta haber privado de la vida a mujeres indefensas:
"Sé que no merezco perdón ni de Dios ni de nadie, pero ya lo hice".
La infancia de Juana Barraza, contada por ella misma, carece de afectos de la madre y por tanto, son años de tortura: "Mi mamá nunca me quiso, mi mamá tomaba mucho".
Relata con un dejo de resentimiento: "Si yo hacía quehacer tenía derecho a comer, si no, no". Cuenta que "mis alimentos del diario eran chayotes hervidos con sal y unas tortillas. No más".
La estrella blanca en ese infierno es su padrastro, que la rescata del hombre que la compró por unas cervezas, la violó y engendró su primer hijo, el que perdería la vida ya adulto en un accidente.
"Estando mi padrastro era diferente (el trato de mi madre), porque sí me daba bien de comer".
Operación ´Parques y Jardines´
Nadie ha probado cuándo empezó a matar Juana Barraza. Se ha reconstruido que empezó con robos bajo engaños, después aplicó la fuerza letal, ciega de odio porque, justificaba, la humillaban las ancianas.
La Mataviejitas escogía sus víctimas, las envolvía con una apariencia (enfermera o trabajadora social) que despertaba confianza, y le abrían las puertas ante la promesa de que les llevaría beneficios de los programas para la tercera edad del GDF.
"Las víctimas eran gente muy desconfiada que todo lo trataban por la ventana que da hacia la calle y que rara vez abrían la puerta a sus vecinos más conocidos", señala el investigador que colaboró en la captura.
La ola de asesinatos de mujeres de la tercera edad causó una conmoción pública conforme aparecían más cadáveres. Y en el 2003, año en el que ocurrieron 15 homicidios, ya se tenían hipótesis de un asesino serial.
Por eso la importancia de aquella mañana de enero de 2006, cuando estaba en marcha el operativo "Parques y Jardines". La policía había dado con quien luego también fue llamada La Dama del Silencio, por su personaje de la lucha libre, confirmada como una de las más peligrosas homicidas de la historia de México.