El Universal DF
El Universal Universal, ElUniversal, México, Mexico, DF, Periódico, Periodico, Noticias, Información, Informacion, Clasificados, Avisos, News, Newspaper, Information, Editoriales, Columnas, Internacional, Nación, Nacion, Estados, Ciudad, Finanzas, Deportes, Espectáculos, Espectaculos, Cultura, Galería, Galeria, Clima, Horoscopos, Aviso, Oportuno, Dinero, Fotogaleria, Ocio, Especiales, Compras, Entretenimiento
 
 Buscar en: 
 
 
Habla su hija mayor

Habla su hija mayor</i>Habla su hija mayor</i>
- A   A   A +

Claudia Bolaños
El Universal
Jueves 25 de enero de 2007

Un año lleva Juana Barraza en prisión, el mismo tiempo que sus dos hijos menores tuvieron que abandonar sus estudios, por falta de recursos y por temor a ser maltratados.

La vida de Emma Ivón, de 12 años, y José Marvin, de 14, cambió radicalmente desde el 25 de enero de 2006, fecha en que su mamá fue detenida y acusada de una serie de homicidios. El futuro de los menores es incierto.

"Están sicológicamente muy afectados", indica su hermana mayor, Érika, de 19 años, quien quedó a su cuidado.

En entrevista con EL UNIVERSAL, en su domicilio del fraccionamiento Izcalli, en el municipio de Ixtapaluca, a unas cuantas cuadras de la vivienda que habitaba Barraza, la joven madre de tres niños habla por primera vez de sus temores, angustias y de la necesidad de ayuda económica y emocional que requieren.

José Marvin era el más apegado a su mamá y el que más ha sentido su separación.

"Desde que ella fue llevada a prisión, mi hermano está más rebelde, triste, y tiene, se puede decir, coraje. Mi hermanita, no; ella es más callada."

El niño tuvo que ir a vivir con uno de sus tíos, ante la falta de recursos para su manutención; ahora trabaja como cobrador en un camión para mantenerse él solo.

La pregunta de si su madre es inocente o no revolotea en la mente de sus hijos.

"Mi hermano casi nada dice (de las acusaciones a su mamá). Nada más, siempre es la misma pregunta que nos hacemos, hasta yo, que por qué pasó esto, por qué lo hizo o por qué no pensó, se puede decir, en ellos", da a conocer en compañía de su esposo y su suegra, que la apoyan en todo momento.

Las publicaciones y hasta una película con el título de La Mataviejitas han sido golpes a ellos, sobre todo para el adolescente que no por eso niega quién es su madre y la reconoce hasta con orgullo, narra su consanguínea.

Juana Barraza está en el Centro Femenil de Santa Martha Acatitla, procesada en el Juzgado 67, donde es visitada, cada que se puede, por sus hijos.

Sabe de los problemas que hay en su familia por la que muestra clara preocupación, y como prueba, minutos antes de esta entrevista, les habló por teléfono al domicilio para saber de ellos.

"Tiene comunicación con nosotros, siempre está al pendiente de cómo estamos, me dice: "Como están tus hijos". Ha visto cómo le vamos a hacer para que los niños regresen a la escuela, pero nosotros vemos que no tenemos los recursos para meterlos", dice con los ojos brillantes por alguna lágrima contenida.

Detrás de las rejas, Barraza hace botes de rafia y los da a vender. Por eso es muy difícil que ella los ayude, porque también necesita dinero, sobre todo ante la diabetes que se le desencadenó en reclusión. "Ni ella tiene dinero para darme ni yo tengo para dárselo".

Con 49 años de edad, Juana era quien pagaba el alquiler y los estudios de sus dos hijos, mientras que Érika, en otra casa rentada a tres cuadras, vivía con su esposo (el único que ahora aporta ingresos) y cuidaba a un par de bebés, menores de tres años, a quienes desde hace un mes acompaña otro recién nacido.

"Si mis hermanos fueron a la escuela fue porque mi mamá los metió, pero al pasar esto, a mi hermana, para empezar, la saqué de la escuela porque allí iba mucha gente que conocía a mi mamá y pues a la mejor la iban a lastimar con sus comentarios, y también por la falta de dinero.

"Nosotros nos quedamos con una situación muy difícil, o sea que desde que mi mamá., desde que pasó eso. la verdad no nos ha ido bien, y el dinero se va rápido y ya no son dos niños, ya tengo tres. Cuando estaba ella fuera, como quiera, una a otra nos ayudábamos."

Los días que acuden a la visita en Santa Martha, la joven habla de muchas cosas con su mamá, pero nunca le ha preguntado nada acerca de los crímenes que le imputan.

"Independientemente de lo que mi mamá hizo o no hizo, que no lo sé y tampoco lo quisiera saber, yo sólo me guardo lo que yo viví con ella", añade.



 

Home   >   DF

El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2007 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V.