Ahí estaban las 3 mil 239 pistolas, rifles, metralletas y revólveres de todos los calibres y en sus envolturas, ante los ojos de Adrián.Con sus nueve años de edad apenas daba crédito a semejante "arsenal" de juguetes que poco después se fue directo a la trituradora para convertirse en cachitos de plástico por órdenes de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Aunque dijo que no le interesa ese tipo de diversiones y que, por el contrario, pediría cochecitos a los Reyes Magos, la tentación le ganó, tomó dos o tres "escuadras" y "cortó" cartucho.
"¡Mira papá, sí dispara!", le dijo a Julián Contreras, mientras apuntaba al suelo hasta escuchar el disparo.
"Está bien que destruyan estos juguetes, si no los niños se van acostumbrando y luego andan imitando a los de las películas", fue la respuesta del progenitor.
Como aún está de vacaciones, Adrián acompañó a su papá quien trabaja en las instalaciones de la Delegación Poniente de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), donde el mediodía del jueves los más de 3 mil juguetes fueron triturados ante la presencia del titular de la dependencia, Antonio Morales de la Peña, y el secretario de Seguridad Pública capitalina, Joel Ortega.
Eran réplicas casi idénticas de armas cortas y largas: Pietro Beretta, HK, Smith Wesson, USI, 9 mm, M16, MP5, AK47 o cuernos de chivo, y hasta pistolas alemanas de colección usadas en la Primera Guerra Mundial, según explicó el director del Agrupamiento Fuerza de Tarea de la SSP-DF, Armando Palacios.
Pero ninguna resistió las cuchillas de un molino triturador de 20 caballos de fuerza de la empresa Comercializadora Tabarez, que las destruyó y que después reciclaría para empresas de autopartes, teléfonos celulares, televisores y cajas de discos compactos.
Todo ese arsenal de guerra fue decomisado en los puestos ambulantes de las calles de la ciudad, en especial en Tepito e Iztapalapa, por no cumplir con las normas oficiales para este tipo de juguetes, dijeron las autoridades de Profeco.
Agregaron que la mayoría provienen de países asiáticos y que además de ser "juguetes" poco apropiados para el desarrollo integral de los menores, suelen ser utilizados por sujetos para delinquir.
El titular de la Profeco, Antonio Morales, informó que los objetos destruidos equivalen a 850 mil pesos, aproximadamente, que ya no se venderán en el comercio informal.
Tanto Joel Ortega como Antonio Morales destacaron la importancia de "fomentar la cultura de no violencia tanto en Navidad como en Día de Reyes para que los papás valoren lo que conviene a sus hijos".