Unos le piden empleo; otros, ser incluidos en los apoyos y programas sociales del gobierno capitalino; algunos más buscan acuerdos políticos, e incluso se acercan a él para venderle obras de arte.Se trata del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, quien a 20 días de haber asumido el cargo, a diario es visitado por decenas de personas que buscan hablar con él.
El hecho de que el titular del Ejecutivo de la ciudad de México no termine de hacer nombramientos en las distintas áreas de gobierno ocasiona que a sus oficinas lleguen dirigentes sociales, perredistas y personas que le brindaron su respaldo durante su campaña para saber si hay algún puesto donde puedan seguir colaborando con él.
Ebrard combina esas audiencias con las reuniones que tiene con quienes ya forman parte de su gabinete o de la administración capitalina y que lo ayudan a gobernar.
Su oficina, ubicada en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, es visitada desde temprana hora por funcionarios y quienes aún no lo son.
En la última semana, el jefe de Gobierno además se reunió con diputados de las distintas facciones parlamentarias de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), con el propósito de presentarles el proyecto de presupuesto para 2007 y cabildear personalmente la creación de las cuatro nuevas secretarías que propuso el día que rindió protesta.
Primero fueron los perredistas, después los panistas, más tarde los de Nueva Alianza y el Partido Verde Ecologista de México.
El jefe de Gobierno combina su trabajo de oficina con giras y algunos eventos públicos a donde decenas de personas se acercan, lo saludan y le piden apoyo para poder ingresar a alguno de los programas sociales de la administración capitalina.
En días pasados incluso llegó a sus oficinas un hombre portando un cuadro con el rostro del jefe de Gobierno. Se trataba de Óscar Ramírez, quien se autodefinió como el Pintor de los papas.
Con su cuadro en mano llegó a las oficinas de Ebrard. Su objetivo era ver al jefe de Gobierno, mostrarle su cuadro y pedirle que se lo comprara.
No quiso hablar del monto, más bien resaltó la importancia de la estética del lienzo pintado al óleo, pero la agenda del gobernante de la ciudad dificultó que lo viera personalmente.