Los 90 kilómetros de ciclopista construídos por el Gobierno del Distrito Federal durante la administración pasada constituyen una de las obras menos aprovechadas por la ciudadanía, e incluso, una de las más olvidadas por las propias autoridades.Inaugurada el domingo 25 de enero de 2004 con un gran evento deportivo y recreativo en la segunda sección del bosque de Chapultepec, la ciclopista se ha ido desvaneciendo físicamente y también en la memoria de los habitantes de la ciudad.
Ante esta situación, la última obra que se llevó a cabo por parte del gobierno para rescatarla fue aplicar una inversión de 1.9 millones de pesos en un mantenimiento que había quedado pendiente desde el año pasado.
Pero el compromiso de renovación no se cumplió por completo. En octubre, las autoridades del GDF se comprometieron a la aplicación de dichos recursos a lo largo de los seis kilómetros de la ciclopista que van desde el centro histórico hasta el bosque, así como en los dos circuitos ubicados al interior de Chapultepec.
Estos dos últimos serían repintados, y el circuito centro histórico repintado y confinado con macetones, además de que se colocarían 40 estructuras para estacionar bicbicletas a lo largo de estos espacios, se anunció en aquel momento.
La administración ya cambió y la saliente sólo entregó repintado el circuito de avenida Chapultepec, pero no confinado, ni con biciestacionamientos; tampoco se repintaron los circuitos del bosque.
Otras pérdidas que ha tenido la ciclopista desde su aglutinada inauguración hasta este momento en el que se le sigue viendo sola la mayoría del tiempo, ha sido la de la vigilancia en varios tramos, sobre todo, dicen los propios usuarios, en la zona urbana.
"Sí, cada vez tiene como que menos usuarios y ya los que la usan son los de siempre; creo que no tiene nuevos visitantes y creo que influye la inseguridad y que ya no se habla mucho de ella", comenta el policía preventivo César Gómez.
Él fue uno de los que recorría el circuito en el tramo poniente de la ciclopista a bordo de su bicicleta para proteger a la gente.
Sin embargo, ahora ya no existen esos recorridos, afirma, sino que se colocó vigilancia sólo en algunos puntos estratégicos, pero ya no en toda la ruta, explicó.
Los ciclistas de corazón como los integrantes del grupo Bicitekas siguen acudiendo a hacer uso de este espacio verde a pesar de que no se encuentra en el mejor estado; pugnan por su mejoría, por su expansión y confían en que la nueva administración volverá a dar empuje a este proyecto que, comentan los ciclistas, es más que bueno, indispensable en una ciudad como la de México en la que el congestionamiento vial, la contaminación y los accidentes de tránsito siguen siendo problemas .