NEZAHUALCOYÓTL, Méx.- En el estado de México, 95% de los restos de los perros sacrificados son enviados a basureros y sólo el resto son incinerados o los entierran en fosas especiales, informó Mara Patricia Montero Muñoz, presidenta del Comité Pro Animal.Según datos de la organización civil, en nueve de los 125 municipios mexiquenses son sacrificados entre 7 y 8 mil perros al mes y los cadáveres, en la mayoría de los casos, son depositados en tiraderos a cielo abierto, lo que representa un foco de infección permanente para la población.
Asimismo, Ramón Ojeda Mestre, presidente de la Corte Internacional de Arbitraje Ambiental, consideró que la exposición al aire libre de los cadáveres de los canes podría traer consigo la transmisión de infecciones intestinales a la población porque se convierten en residuos biológicos contagiosos.
Además, expuso, alrededor de donde son depositados los cuerpos de los animales se genera fauna nociva, que incluye ratas, cucarachas y todo tipo de insectos, que ponen en riesgo la salud de los residentes.
La asociación Pro Animal supervisa los trabajos que se realizan en los centros de atención canina de Nezahualcóyotl, Ecatepec, Tlalnepantla, Coacalco, Valle de Chalco, Atizapán, Tultitlán, Tecámac y Teotihuacán, y en esos sitios, explicó, se cumple con la normatividad establecida para sacrificar a los animales.
Lo que resulta preocupante, sin embargo, es que la mayoría de estos ayuntamientos una vez que son sacrificados los animales tiran sus cuerpos en lugares no apropiados, lo que se convierte en un problema de salud pública.
A excepción de Atizapán, Tlalnepantla y Tecámac, que cuentan con un relleno sanitario, los otros gobiernos locales tienen problemas para el control de sus tiraderos.
En tanto, Víctor Manuel Torres Meza, director de Epidemiología del Instituto de Salud del estado de México (ISEM), desestimó que el arrojar los cadáveres de los animales a los basureros locales sea un problema de salud pública.
Tan sólo en Ecatepec, el municipio más poblado del país, se sacrifican 2 mil 400 perros al mes, cuyos cuerpos van a parar al tiradero de Chiconautla, y de acuerdo con el titular del centro antirrábico municipal, José Luis Trejo Cesáreo, no representan peligro alguno porque son cubiertos con una capa de cal, tierra y una membrana de plástico, tal como recomiendan las autoridades sanitarias.
En Nezahualcóyotl, la segunda localidad con mayor número de habitantes, mensualmente son sacrificados alrededor de 600 canes y los restos son trasladados al tiradero Neza III, donde son enterrados.