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Difieren versiones de esposa y cómplices

No coinciden las declaraciones de los vinculados en el asesinato de Silvino Eduardo Sanchez Rosas
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Claudia Bolaños
El Universal
Domingo 30 de julio de 2006

Las declaraciones de los sujetos involucrados -uno presunto amante de Yuriko Larrondo Sakaguchi, y el otro amigo de la pareja-, en la muerte de Silvino Eduardo Sánchez Rosas, difieren de lo expresado por ella.

Ellos dicen que Yuriko sedó a su marido, invitándolo a probar unas supuestas vitaminas; cuando él estaba inconsciente, llamó a sus cómplices, quienes de inmediato sometieron a la víctima.

Ante el Ministerio Público abundaron y coincidieron en que se dirigieron al mencionado hotel, donde Eduardo empezó asacar líquidos por la boca, por lo que le colocaron el papel higiénico que Yuriko les dio y luego se la cubrieron con cinta industrial, con la misma que le amarraron manos y pies.

Lo metieron dentro de tres bolsas negras de basura, amarrando cada una con la misma cinta gris.

La necropsia de ley indica que murió a consecuencia o de asfixia por sofocamiento o por un golpe en la cabeza.

Cuando procedían a embolsarlo, Israel pidió a Yuriko que se volteara, pero "ella se empezó a reír", reveló el amante.

Tras meterlo a la cajuela de la camioneta salieron del hotel y luego lo cambiaron de vehículo para que el ama de casa regresara a su hogar y no levantara sospechas.

Los hombres llevaron el auto con la víctima a un estacionamiento de un centro comercial, y después de tres horas regresaron y se dieron a la tarea de tirarlo en la tercera sección de Lomas Verdes, aventando también la colcha del hotel.

Al día siguiente el cuerpo sin vida fue encontrado por vecinos.

Horas antes, Israel llamó a la madre del occiso y le pidió 500 mil pesos para que no lo "cortaran en cachitos y me lo enviaran", contó doña Herlinda Rosas.

Y por si alguien estaba con Yuriko, el sujeto, de 26 años, le hizo la misma llamada a la mujer, quien narra que para entonces veía la televisión en su recámara.

Doña Herlinda decidió dar aviso a la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), lo que causó malestar en la presunta asesina. "Me dijo, si algo le pasa a Lalo usted será la culpable".

La familia fue avisada del encuentro de un cadáver embolsado y con una sudadera cubriéndole la cara; además llevaba un anillo en forma de cinturón, igual que el de Silvino Eduardo.

Su esposa fingió sentirse mal.

La colcha encontrada junto al cadáver, que llevaba impreso el nombre del hotel, fue la primera y única pista que llevó a las detenciones en menos de 24 horas. Los presuntos cómplices de Yuriko fueron detenidos un día después en el gimnasio.

 
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