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| Mujeres llegan a la cárcel con problemas de adicción Un total de 20 reclusas decidieron tomar un programa de desintoxicación para cambiar sus vidas
Claudia Bolaños Ante dicha problemática, hace tres meses que e inició un programa de desintoxicación en el Centro Femenil de Santa Martha Acatitla, donde 20 internas decidieron tomarlo y cambiar sus vidas. En dos semanas, 17 mujeres concluirán con su terapia otorgada por la Clínica de Atención Integral en Desintoxicación y Recuperación (Claider), de Monte Fénix. Dolores llegó con la adicción a esta cárcel, pero estando en ella, por soledad y depresión, reconoce que su problema se agravó. La mujer consumía pastillas, cocaína y mariguana cotidianamente hasta hacerla perder los estribos y sentir que todo mundo estaba en su contra, que todos la atacaban. Este tipo de programas de desintoxicación se realizan también, con ayuda de otras instituciones, en los reclusorios Norte, Oriente y la Penitenciaria de Santa Martha; en esta última colabora Oceánica. En un dormitorio que acondicionó Claider, se encuentran aisladas del resto de la población esas internas para ser atendidas. La directora de esta prisión, Margarita Malo, explicó que Monte Fénix capacitará a personal de la institucíó, para que después sea quien atienda a las reclusas. Varias de las internas reconocen que su adicción las llevó a perder todo, desde el dinero, la familia y el trabajo, hasta la libertad. Con 41 años de edad y más de 21 de sentencia por el delito de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, Dolores asegura que la droga fue para ella como la muerte. "Me morí en vida, me volví ingobernable. Ahora trato de salir en la bronca en la que me metí. Veo la vida diferente, tengo ganas de vivir, amo la vida y tengo muchos planes, es como si hubiera vuelto a nacer", dijo. Dice que el grupo de internas que recibe el programa de desintoxicación, es como una familia: unas a otras se apoyan y se dan ánimos para abandonar su infierno. Las que se drogan, agrega Rosa, otra de las reclusas, hacen lo indecible por conseguir droga, incluso pedir limosna entre la visita. "Es fácil entrar pero no salir", dice. Por ello, Lola lanza un consejo para aquellos que nunca han consumido drogas: "antes de hacerlo sepan que después no hay vuelta y si no, es la cárcel es la muerte".
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