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| Privilegiaron la discusión, consideran especialistas Se desmarcan de posturas de los presidenciables; en general: un debate muy parejo, coincidió el columnista de EL UNIVERSAL, Ricardo Alemán
Icela Lagunas Explicó que el de ayer fue un debate de tres, aunque los cuestionamientos entre los candidatos del PRD y del PAN, Marcelo Ebrard y Demetrio Sodi, fueron el eje central del ejercicio en televisión. Desde otra perspectiva, Ana Vázquez Colmenares, especialista en Comunicación Política, declaró ganadora a Beatriz Paredes, por la postura centrista que asumió. El gran perdedor: Gustavo Jiménez-Pons, inexperto, se lo comieron los nervios; Ebrard reiteró el conocimiento que tiene de la ciudad; Alberto Cinta, acentuó su papel de harvardboy, y Demetrio Sodi acaparó miradas, contundente al impactar visualmente al espectador con su botella de agua sucia. En general: un debate muy parejo, coincidió el columnista de EL UNIVERSAL, Ricardo Alemán. “La polémica se centró entre Ebrard y Sodi. Hubo una buena discusión, el panista realizó cuestionamientos severos que no fueron contestados acerca de la seguridad, el transporte público, la proliferación del narcomenudeo que Ebrard no contestó”, dijo Alemán. Con una postura centrista y equilibrada, la candidata del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Beatriz Paredes, se colocó como la ganadora del encuentro, de acuerdo con el análisis de Ana Vázquez. Al igual que el aspirante presidencial de su partido, Roberto Madrazo Pintado, la priísta le apostó al lenguaje tradicional y al discurso serio. Utilizó frases de impacto como: “Soy una mujer de soluciones y no de conflicto”, y trató de identificarse con la gente al usar la emotividad. Sin embargo, el hecho de vestir un huipil blanco es un tema que genera la controversia, fundamentalmente entre los jóvenes de la ciudad de México, que pueden sentirse poco o nada atraídos con la imagen que proyecta la priísta. Aunque copió algunas posturas de Patricia Mercado, el candidato de Alternativa Sociademócrata y Campesina, Gustavo Jiménez-Pons salió mal librado. “La capacidad de los otros (candidatos de partidos pequeños) fue muy limitada, nada más fueron a ver qué pescaban”, indicó Alemán. Las llamadas “micropropuestas” que son alusiones a los problemas más cercanos de la gente como el del agua y del transporte, no le funcionaron a los candidatos pequeños o poco conocidos entre los capitalinos, tales son los casos de Jimenez-Pons y Alberto Cinta. Sodi fracasó en su intento por referir que la declaración patrimonial de Ebrard no era clara y pública. Le atribuyó al candidato del PRD una propiedad, el “ranchito”, aunque más tarde no comprobó su dicho ni presentó la pruebas para defender su acusación. “Sodi fue agresivo en exceso y le apostó al sector de las personas que quieren el cambio, a aquellos que están inconformes con las acciones del PRD”, detalló Ana Vázquez. “Impactó visualmente al espectador cuando sacó la botella de agua sucia, pero estuvo mal planeado porque la producción la tapó a lo largo del debate”, dijo. Al respecto, Alemán explicó que Demetrio Sodi tuvo una salida en falso aunque el resto de la estrategia fue contundente. La experta criticó el formato rígido en el que se desarrollo el debate y la falta de planeación en la presentación de las gráficas que presentaron los participantes, fundamentalmente Ebrard y Sodi.
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