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Marchas forzadas en el segundo piso
Johana Robles Es la madrugada del sábado 13 de mayo y desde las 8:00 de la mañana del viernes labora en las últimas estructuras metálicas que servirán como protección a los automovilistas. "Llevo todo el día trabajando y pues seguiré todo el sábado hasta que acabemos y eso puede ser hasta el domingo en la madrugada", señala este joven de 24 años que ha participado en las cuatro etapas que comprendió esta obra vial. Todos los días se traslada desde la colonia Miravalle, en la delegación Iztapalapa, hasta la glorieta de San Jerónimo, donde se monta en el Segundo Piso y comienza su trabajo. Aun con la presión de la inauguración que ha intensificado el trabajo en las últimas horas, Juan Herrera señala: "Ahorita que ya vamos a acabar la obra siento algo raro de saber que hiciste algo que está funcionando y bien". Aún no ha decidido si recorrerá a pie el tramo porque seguramente terminará agotado. Él, como la mayoría de los miles de trabajadores de la obra, no tiene coche, pero se siente orgulloso de participar en una obra que beneficiará a los automovilistas de la ciudad de México. Entre las trabes, las grúas, botes de pintura, polvo y ruido, cientos de trabajadores laboran las últimas horas de los cuatro años que tardaron en terminar el segundo piso del Anillo Periférico. La culminación de la obra tiene especial significado para José Pedro Morales, ayudante de soldador, ya que este domingo revelará a su esposa que durante estos cuatro años ha trabajado en esta obra. "No lo hice para evitarle preocupaciones, porque es riesgoso el trabajo, pero ahora que está terminado, pues traeré a mis hijos y a ella a caminar por aquí. Además me gustaría que mis chavos supieran que yo estuve cuando se construyó", explica. Caso contrario ocurre con Víctor Hugo Luna, de 26 años y soldador, quien narra que cuando tiene la oportunidad, trae consigo a su esposa para que conozca la obra. "Seguro que vamos a venir el domingo, a recorrerla, cansado, pero sí vengo, porque he participado en todas las etapas". Él vive en Los Reyes, delegación Coyoacán, y es uno de los empleados del proyecto que registran un mayor sueldo, pues gana 2 mil 500 pesos semanales. Ninguno de los tres tiene temor de quedarse sin trabajo, pues aseguraron que la rama de la construcción es dinámica y siempre hay una obra que requiere trabajadores. En las horas previas a la inauguración oficial, mujeres empleadas del servicio de Limpia del gobierno capitalino pintaron las bardas y limpiaron los señalamientos viales durante la madrugada del sábado. "Siempre que se va a inaugurar alguna etapa, nos mandan a trabajar, por eso les digo a mis hijos que yo también participé", menciona Asunción Robles, madre soltera de dos niños. Perla Ortiz, de 57 años, no tiene coche pero aprecia la obra, porque "es bonito ver cómo se va mejorando la ciudad".
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