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Buscan los mejores trajes para ataviar al Niño Dios

Permanece la tradición del Día de la Candelaria; los hay desde sencillos hasta muy elaborados
Domingo 30 de enero de 2005 Angélica Simón | El Universal

Movidos por la tradición religiosa de llevar al Niño Jesús a presentarlo ante el templo, como lo hicieron sus padres, según la costumbre judía, el 2 de febrero, Día de la Candelaria, los fieles buscan vestir con las mejores ropas a su Niño Dios.

Decenas de puestos ubicados en los mercados populares y afuera de las iglesias venden toda variedad de trajes y accesorios para preparar al Niño para el gran acontecimiento.

Vestimentas tejidas a mano u otras muy elaboradas, guarachitos, sillas, canastas y toda clase de accesorios se ofrecen para embellecer al Niño, por precios que van desde los 35 hasta los 150 pesos, dependiendo el atuendo elegido y el tamaño.

La tradición permanece y ha dado origen a verdaderas industrias y talleres artesanales donde año con año se preparan los ropajes.



La calle del Niño Dios

Inmersa en el barrio de La Merced, en el centro de la ciudad, se encuentra la calle de Talavera, también conocida como "la calle del Niño Dios" debido a que a lo largo de la misma se abren decenas de locales donde se venden, reparan y visten las imágenes del salvador recién nacido.

Ahí está también la Casa de los Niños Dios. Fundada desde 1975 por el señor Saúl Uribe como un pequeño negocio, prosperó gracias a que en ese sitio se elaboran los más diversos ropones para vestir al Niño Dios en el Día de la Candelaria.

Desde los modelos más sencillos y pequeños hasta los más grandes y elaborados, todos se confeccionan minuciosamente a lo largo del año para tenerlos listos y a la venta para las celebraciones del nacimiento del Niño Jesús y su presentación el día 2 de febrero.

Don Saúl cuenta que cuando inició tan sólo manejaba cinco modelos y hoy realiza 80, cada uno con su significado.

Desde el Niño de la Salud, al de la Abundancia, pasando por el Niño Arcángel y el de la Misericordia.

"El primer año que llevan su Niño Dios a la iglesia, normalmente lo visten con el clásico ropón blanco porque acaba de nacer, pero en los años siguientes normalmente lo visten a semejanza de su santo de la devoción", explicó don Saúl.

"Nosotros les hacemos el traje que nos piden, tenemos un Niño cirujano, porque alguien nos lo pidió en particular para agradecerle a Dios una cirugía exitosa", comenta.

Y así, cada año, gracias a que la fe y la tradición se mantienen y a las nuevas peticiones de la gente, la Casa del Niño Dios ha seguido creciendo; de las 200 piezas que elaboraba en sus inicios, hoy se llegan a fabricar cerca de 50 mil al año. Saúl Uribe pretende convertirla en un futuro, en un museo donde se pueda exhibir la evolución y la variedad de los ropajes.



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