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Gran deserción en primarias indígenas

En el ciclo escolar 99-2000, sólo 10 por ciento de los niños terminó la educación básica
Lunes 15 de septiembre de 2003 Emilio Fernández Román/Corresponsal | El Universal

Texcoco , Méx. Citlalli, era la mejor de su clase. Era la admiración de los profesores de su escuela por las altas calificaciones que obtenía en el tercer grado. Es la mayor de sus hermanos y por eso tenía que ayudar al sostenimiento de la casa. Su futuro se vio truncado porque sus padres de origen náhuatl decidieron que no continuara con sus estudios. La razón que le dieron: "No tenían recursos para seguirla apoyando".

La niña de tan sólo nueve años de edad seguiría la tradición familiar, el ejemplo de sus padres, no terminar la educación básica.

Los méritos académicos de Citlalli eran reconocidos por propios y extraños. Aún no concluía su primer año de primaria y ya había aprendido el castellano. Antes de entrar en la escuela bilingüe de San Jerónimo Amanalco, poblado ubicado en la parte alta de Texcoco, únicamente dominaba su lengua materna, el náhuatl.

La determinación de sus padres fue entendida por Citlalli pero no la justificaba, pues sus deseos eran la de por lo menos cursar la secundaria para tener mejores oportunidades que las que tuvieron sus padres.

Su sueño como el de miles de niños indígenas del Estado de México se había esfumado.

Según datos del gobierno de la entidad, tan sólo en el ciclo escolar 99-2000, de cada 100 menores que ingresaron a escuelas de educación básica indígena, 64 salieron por algún factor externo.

La mayoría de los padres de esos niños emigraron hacia las grandes ciudades del país o de Estados Unidos en busca de mejores horizontes lo que impidió que miles de menores concluyeran su instrucción básica.

Para Alejo Juárez, director de Atención a Indígenas de Valle de Chalco, el panorama es más grave de lo que parece.

Según datos de esa dependencia, la única que existe en la zona metropolitana del Valle de México, sólo 10 por ciento de los niños indígenas que inician su educación básica la terminan.

En 1972 se puso en funcionamiento en el Estado de México el primer plantel para indígenas, 30 años después la cifra de escuelas ha aumentado así como el número de menores que asisten a ellas.

Actualmente la educación indígena se imparte en 25 municipios de la entidad, no sólo en aulas sino también en ocho albergues para menores de escasos recursos dos en Aculco, dos en San Bartolo Morelos y cuatro en San Felipe del Progreso.

Las autoridades educativas estatales establecen que los mazahuas, otomíes, nahuas, matlazincas y tlahuicas reciben educación adaptada a su entorno, en español y en la lengua dominante de su comunidad.



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