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Destacan riesgos para contraer tuberculosis

Aunque el surgimiento de este mal es propiciado por la insalubridad que viene con la miseria, se registran casos en todos los sectores: especialista
Lunes 14 de enero de 2002 Mónica Archundia | El Universal

A decir del coordinador del Programa de Microbacteriosis y Zoonosis en Benito Juárez, Rafael González Luna, en esta demarcación habitada en su mayoría por gente de estratos económicos elevados cada año se registran 12 casos de tuberculosis.

Y es que, afirma, el alcoholismo contribuye a bajar las defensas del sistema inmunológico, dejando el organismo a expensas de la bacteria.

Menciona que de los aproximadamente 364 mil habitantes que hay en Benito Juárez, se atienden en promedio 12 casos de tuberculosis al año, cuyos enfermos reciben tratamiento médico y son sometidos mensualmente a análisis de laboratorio.

González Luna dice que la diabetes, la mala nutrición, las enfermedades inmunológicas y autoinmunes, así como aquellas que requieren tratamiento con cortizoesteroides pueden ser asociadas con la tuberculosis.



Los síntomas de la enfermedad

Explica que la tos con flema abundante, a veces impregnada con sangre, así como el dolor toráxico, la fiebre vespertina, la sudoración, la pérdida de peso, el cansancio y la falta de apetito son parte de los síntomas que alertan sobre la presencia de esta enfermedad.

El galeno menciona que no todos los pacientes que sufren desnutrición presentan la bacteria de esta enfermedad, ya que quienes se han alimentado adecuadamente a lo largo de su vida pueden ser incluso víctimas de la tuberculosis.



Su hábitat, en la pobreza

Sin embargo, este padecimiento ha encontrado su hábitat entre los que menos tienen. Don Esteban Rosales Moctezuma, de 65 años de edad, es testimonio de ello.

Este hombre desconoce si su enfermedad es resultado de un contagio o de su forma de vida. Hace más de un año que la tiene y menos de un mes que lo sabe.

Lo cierto es que no pertenece a la clase adinerada. Vive con sus hijas en la colonia 15 de Agosto, de la delegación Gustavo A. Madero, y su condición es más bien humilde. Lo demuestran su sombrero de palma tejida, su forma de vestir: un paliacate alrededor del cuello, una chaqueta, y su manera de hablar: "No sé escribir, a ver si puedo contestar".

Su rostro, en el que se dibuja un bigote largo y semienroscado, cano, se asemeja a los de la Revolución. De pequeña estatura y con un banderín rojo envuelto en un palo, don Esteban afirma haber padecido de una tos constante a lo largo de 12 meses "hasta que mi hija me llevó a sacar una de esas... ¿cómo se llaman?... radiografías, y dijeron que tenía tuberculosis".

Desde hace cerca de cuatro semanas, él recibe atención en el Centro de Salud Cárdenas de la Vega , situado en la calle 5 de Febrero, en la colonia Martín Carrera. Y aunque la tos ha cesado casi por completo "ya no me da fuerte; ya hasta me chiveaba" sigue siendo portador de la bacteria.

A este lugar acude cinco días a la semana por lo que llaman Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado (Taes), que en su fase inicial de 60 días consta de cuatro comprimidos de rifanpicina, isoniacida y piransinamida, así como tres más de etambutol.

Este anciano ingiere su medicamento frente a los doctores y tendrá que hacerlo también durante la fase de sostén, que dura 45 días adicionales y en la que se le suministrarán isoniacida y rifanpicina, también en compromido.

Este tratamiento, de seis meses en promedio, señala el doctor Enrique García, encargado del servicio de Epidemiología del centro de salud, ha permitido disminuir los fracasos en los pacientes enfermos, provocados por malos hábitos en la toma de pastillas.

Y es que, a decir del coordinador del Programa de Tuberculosis en el DF, Juan Manuel Fuentes, esto no sólo volvía resistente la bacteria, sino que representaba un costo adicional para los servicios de salud, que otorgan el medicamento de forma gratuita.

Según el especialista, mientras un tratamiento normal cuesta al gobierno local mil 200 pesos por persona, un retratamiento asciende a 70 mil pesos porque éste requiere de drogas más tóxicas.

En las unidades del tercer nivel de atención, señala, no se da de alta al paciente hasta que sus estudios resultan negativos, aunque continúa siendo atendido, pero bajo otro régimen de tratamiento. Igual que don Esteban, Josefina Hernández Rosales, de 23 años de edad, recibe sus dosis diarias. Sentada detrás del escritorio de su médico, el doctor Víctor Manuel Rojas Reyes, encargado de medicina familiar del núcleo básico, dice haber tenido dolor de oídos, temperatura y tos durante su último embarazo, hace casi un año.

Los medicamentos que le fueron suministrados en otro lugar para apaciguar sus molestias no funcionaron. Fue necesario practicarle una prueba especial en la garganta en este centro de salud, donde le diagnosticaron tuberculosis.

Empleada doméstica, de cuerpo menudito, Josefina es oriunda de Huauchinango, Puebla, y pese a tener su vida empeñada en una casa que no es suya, en Valle de Aragón, estado de México, cada mañana acude por sus medicinas a este lugar, cercano a la Villa de Guadalupe.



Su relación con el sida

La tuberculosis también ha afectado a los enfermos de sida. De acuerdo con el director de Epidemiología y Medicina Preventiva de la Secretaría de Salud capitalina, José Jesús Trujillo Gutiérrez, la disminución de las defensas del organismo, que se registra cuando se padece el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, deja expuesta a una persona ante un contagio de este tipo.

Sin embargo, a decir de Juan Manuel Fuentes, en los últimos cinco años la proporción de sida con tuberculosis ha sido la misma.

El coordinador del Programa de Tuberculosis en el DF estima que cerca de 10 por ciento de los pacientes que se tenían en el 2001 padecían también sida.

Por el contrario, dice, la tuberculosis se asocia cada vez más con la diabetes mellitus: "de 15 por ciento a 27 por ciento en algunos años".



El DF ocupa el 31 lugar de mortandad en el país

De acuerdo con Juan Manuel Fuentes una persona puede durar hasta dos años con tos antes de morir, por no recibir tratamiento, dejando a su paso entre 30 y 40 personas infectadas. Sin embargo, a los dos meses de encontrarse bajo medicación, más de 80 por ciento de los enfermos se torna negativo.

Aunque esta enfermedad aún no ha sido erradicada, la ciudad ocupa el lugar 31 en número de muertos por tuberculosis del país.

Menciona que en 1992 este padecimiento se encontraba entre las 20 principales causas de defunción en la capital, pero en los años subsecuentes desapareció de esa estadística.

No obstante, existe un sobrerregistro en los certificados de defunción: "Ponen como causa de muerte la tuberculosis sólo porque la persona la tuvo alguna vez en su vida".



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