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Los otros fieles de San Judas Tadeo

Crónica

Fieles a San Judas Tadeo comenzaron a llegar desde la madrugada de este domingo a la Iglesia de San Hipólito, en avenida Hidalgo y Paseo de la Reforma, para ser partícipes, como cada año, de la festividad de este santo. Tanya Guerrero/EL UNIVERSAL

Los fieles que emergen de todos los puntos en torno a esta iglesia, cargan en hombros, brazos cruzados o manos la estatua diminuta, pequeña, grande o gigante del santo "siempre tan milagroso" AP

Hay fieles que llegan al lugar para dar gracias por algún milagro que les hizo, o también los hay quienes llegan sólo para saludarlo y festejarlo en su día Roberto Armocida

Como cada 28 de octubre miles de feligreses llenan la iglesia de San Hipolito para venerar a San Judas Tadeo AP

En tanto, en las inmediaciones del templo hay cierres y cortes a la circulación, por lo que las calles Puente de Alvarado, Balderas, lateral de Reforma, Hidalgo y Juárez se han visto afectadas desde la víspera AP

Los otros fieles de San Judas Tadeo

FE. El culto al “abogado de las causas difíciles” se abre en un abanico de historias que no son exclusivas de reguetoneros. (Foto: ROBERTO ARMOCIDA EL UNIVERSAL )

Lunes 29 de octubre de 2012 Arturo García y Víctor Figueroa | El Universal
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En los últimos años los llamados reggaetoneros o “chakas” han sido el centro de la devoción, el grupo dominante y el que más resalta en los medios de comunicación de entre los fieles a San Judas Tadeo. Sin embargo, en esta creencia ellos no son mayoría.

Aquéllos que no usan “monas” para celebrar son las madres de familia que cargan a sus hijos en brazos, personas de la tercera edad que asisten porque aún tienen fe, las mujeres que sólo piden salud para sus parientes y a quienes sí les ha hecho el milagro de curar enfermedades.

Dentro de la iglesia de San Hipólito hay cientos de historias que contar.

San Judas Tadeo llegó a la vida de Ignacio Villagrán a través de una de sus tías, después de algunos problemas, Ignacio dice: “Yo soy de las personas que no piensa que (San Judas) hace milagros, sólo nos echa la mano y todo depende de la gran fe tengamos”.

Marlen Ortega ha venido 364 veces. 364 días 28 acumulados a lo largo de siete años ininterrumpidos de creencia. Marlen habla poco y responde que San Judas la ha ayudado a salir adelante, “a superarse cada día y a cuidar a su familia”. Agrega: “Si uno tiene fe nosotros podemos salir adelante, él nos ayuda, nos da el camino y la fuerza”.

La mujer que durante siete años ha venido desde Chalco, Estado de México, soportando dos horas y media de camino, buscará terminar sus estudios con la fe mantenida en San Judas Tadeo.

Otra voz: “Estaba perdiendo la vida”, narra el señor Martín. “Le pedí ayuda y me ayudó… Yo sí pienso que sí es milagroso, si lo pides con fe yo creo que si lo hace”.

Y es que este hombre de unos 55 años perdió su ojo derecho, su vida pudo haber sido distinta pero, afirma, San Judas Tadeo lo ayudó a salir adelante.

“Es cuestión de fe”, vuelve a decir el hombre que camina lento rumbo al altar de la iglesia de San Hipólito.



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