aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Festejan a plantel “ilegal”


Festejan a plantel “ilegal”

IRÓNICO. Vecinos se oponen a la escuela Humanitree, de Fundación Azteca, porque viola el uso de suelo en la zona, denuncian. (Foto: MIGUEL ESPINOSA EL UNIVERSAL )

Viernes 27 de enero de 2012 Rafael Montes | El Universal
Comenta la Nota

rafael.montes@eluniversal.com.mx

Ayer, la ironía se sobrepuso a la impotencia en la colonia Lomas de Chapultepec. Los vecinos que se oponen a la escuela Humanitree, de Fundación Azteca, porque viola el uso de suelo en la zona, decidieron “festejar” con un pastel los cinco meses de funcionamiento de la institución a la que no han podido echar para atrás.

En realidad, fue una manifestación silenciosa, pues a pesar de que se plantaron por unos minutos en la puerta principal de la escuela, no hubo un sólo grito, una sola consigna que provocara elevar la voz o cerrar la calle.

En la esquina de Reforma y Sierra Madre, sólo hubo pancartas con cartulinas fosforescentes, en las que los vecinos, jóvenes y adultos mayores, vertieron su enojo y demandas: “Seduvi, Invea, actúen”, “Cinco meses de impunidad”, “Sodi, haz valer la ley”.

Pero su protesta no rebasó las paredes, puertas metálicas y rejas electrificadas del colegio.

Los oficiales de la Policía Bancaria e Industrial que trabajan en el interior sólo se asomaban por curiosidad a través de una rendija.

Para el personal de seguridad privada de la institución, a la que asisten sólo unos 25 niños de familias de muy alto nivel económico, según el vecino José Vigil, la manifestación no los inquietó.

Sí, salieron unos cuantos. Se plantaron en la acera, vestidos con traje y corbata, y realizaron algunas llamadas telefónicas. Pero nunca se les notó algún tono de alarma o de preocupación. Sólo observaron.

Mantuvieron en la mira a los inconformes, quienes inmediatamente después de su incursión a la puerta metálica de la escuela, regresaron a la banqueta de enfrente para partir su pastel que en las orillas llevaba escrita la leyenda de “Cinco meses de impunidad” y retirarse.

En la escuela, el ritmo no cambió. Entraban y salían camionetas, ocupadas en los asientos delanteros por hombres de lentes oscuros.

Iban también algunos padres de familia, que se limitaban a observar a los manifestantes y soltar una ligera sonrisa mezclada con sorna, antes de acelerar su motor y alejarse encerrados en su auto con vidrios polarizados.



Comenta la Nota.
PUBLICIDAD