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Fiestas clandestinas, un cóctel de delitos

Adultos abusivos están envenenando a nuestros jóvenes con todo tipo de drogas: Meyer Klip
Fiestas clandestinas, un cóctel de delitos

ADVERTENCIA. Cada fin de semana, adolescentes encuentran un mundo de posibilidades con alcohol, drogas y sexo, que en un bar regulado no podrían tener. (Foto: XXXX EL UNIVERSAL )

Sábado 11 de junio de 2011 Cinthya Sánchez | El Universal
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La invitación llegó a 2 mil jóvenes por Facebook, un cartel con tres nombres de DJ`s, la dirección, fecha, hora, precio y una advertencia: “no nacos”; 300 dijeron que asistirían, llegaron 200, la mayoría menores de edad y alumnos de la Preparatoria número 5 de la UNAM.

Desde las 8 de la noche comenzaron a subir al último piso de un edificio de la avenida Morelos en Magdalena Mixiuhca. Ahí, en el quinto nivel, les esperaba “barra libre” por dos horas y un mundo de posibilidades que en un bar regulado les serían rechazadas por ser adolescentes. Con 20 pesos de entrada, un permiso de sus padres hasta la media noche y toda la buena voluntad de pasarla bien Ana y Vanesa, ambas de 15 años, viven sus primeras experiencias con el alcohol en esa fieta.

Es asunto de cada fin de semana.

La oferta es de jueves a domingo, los horarios de 5 de la tarde a 4 de la mañana; primero llegan los más pequeños, avanzada la noche se suman los mayores de edad, aunque aquí nadie tiene necesidad de mostrar credenciales que testifiquen los 18 años, con sólo pagar la cuota de entrada menores y mayores tienen acceso a un mundo de cerveza, metanfetaminas, marihuna y alcohol adulterado.

Ana y Vanesa han enontrado en estas fiestas la posibilidad de salir de noche y beber alcohol en salones, casas y hasta bares con el cuento de que se trata de un cumpleaños. No tienen que maquillarse de más ni preocuparse porque les faltan tres “lagos” años para entrar a un antro, la fiesta es ahora y para enterarse de dónde, cuándo y con cuánto, sólo necesitan conectarse a su Facebook.

Negocio de jóvenes

Quienes organizan ponen el mismo pretexto cada fin de semana: “son eventos privados, casi siempre, la celebración de un cumpleaños”, aunque en el fondo se ha convertido en negocio para jóvenes que casi nunca rebasan los 30 años y que encuentran en las fiestas una forma de generar dinero.

EL UNIVERSAL platicó con Omar,uno de los organizadores, quien heredó el negocio de su hermano mayor que durante 17 años hacía fiestas para preparatorianos, “antes las invitaciones se repartían afuera de las escuelas y se pintaban bardas en la colonia” donde se llevaría a cabo la fiesta.

Relata que la venta de alcohol se realizaba lo mismo a menores de edad que a mayores. Hoy, dice, lo que cambia es el medio de difusión: internet.

Por las redes sociales, Omar de 23 años, anuncia cada fin de semana sus fiestas, invita entre 600 y 700 amigos y amigos de los amigos, casi siempre llegan entre 200 y 250, lo que significa una ganancia de 12 mil pesos por fiesta que sólo comparte con su socio de 22 años. Los lugares siempre son rentados, principalmente casas particulares o terrenos y algunas veces hasta el roof garden de algunos edificios, si la fiesta es más pequeña.

“La policía es corruptible”

Omar comenta que sus clientes son estudiantes de la Universidad del Valle de México y de otras escuelas de la delegación Álvaro Obregón, dependencia que le otorgó un permiso para hecer eventos privados, “sólo vale por un día, pero ocupo el mismo en cada evento para ahuyentar a la policía, aunque si llegan a la fiesta les doy unos 200 pesos y hasta se quedan a cuidarme la puerta”, cuenta.

Asegura que la policía nunca dice nada si hay dinero de por medio.

“A veces me sorprende que 200 pesos sea toda la mordida que tengamos que dar, pero a mí me conviene tenerlos en la puerta, porque las fiestas seguido terminan en peleas y si los chavos ven una patrulla los ánimos de los más borrachos se calman”.

Omar asegura que la policía de distintas delegaciones donde realiza sus “eventos privados” es corruptible y que nunca ha tenido problemas para realizar una fiesta con o sin menores. A pesar de que a sus eventos sólo asisten mayores de edad, confiesa que sólo les pide credencial de elector a los que se ven muy chiquitos.

Pero Omar, Vanesa y Ana sólo son parte de una cifra no detallada de organizadores y asistentes a fiestas donde se cobra la entrada en el Distrito Federal y donde, según las autoridades capitalinas, se cometen cada fin de semana una serie de delitos graves como corrupción de menores, evasión de impuestos —pues se trata de una actividad comercial que genera ganancias y no son declaradas—, venta de alcohol aduletardo, distribución de drogas y faltas administrativas por violación a los horarios.

Es por eso que desde hace un par de semanas, el Gobierno del Distrito Federal anunció medidas para “pegarle” duro a las fiestas privadas que cobran la entrada clasificándolas como clandestinas. A pesar de que ocurren desde hace más de 20 años, es hasta hoy que a través del Instituto de Verificación Administrativa (Invea) del Distrito Federal se piensa terminar con ellas.

Llevan menos de 15 días de operativos en contra de éstas fiestas y ya han detenido a siete jóvenes que están bajo proceso en el Reclusorio Oriente por corrupción de menores.

“Gracias a la denuncia ciudadana y a un equipo del Invea que rastrea las redes sociales hemos montado operativos en cuatro fiestas clandestinas, y en una de ellas por haber presencia se menores se detuvo a seis jóvenes y una mujer que fueron detenidos bajo el delito de corrupción de menores en la delegación Benito Juárez”, explica Meyer Klip Gervitz, titular del Invea.

Sorprendido, narra a EL UNIVERSAL los hallazgos con los que el Invea se ha encontrado en las verificaciones. “Existe desde venta de alcohol adulterado a menores, uso de drogas en pequeñas dosis y hasta condones usados y tirados en el piso, además de regaderas para que los adolescentes se bajen la borrachera y aparezcan en casa sin rastro de la fiesta”.

Dice que éstas fiestas se realizan en todas las delegaciones y en todas las clases sociales. “Es por eso que el Invea tiene el fime porpósito de terminar con ellas pues creemos que adultos abusivos están envenenando a nuestros jóvenes con todo tipo de drogas”, dice.

Asegura que no tienen la intención de quitar espacios a los jóvenes de sana diversión, pero que no tolerarán que se viole al ley con la organización de éstos eventos, porque a pesar de que no existe una ley como tal que los regule, en ellos se comete un cóctel de delitos.

La ley será dura

Explica que la ley será dura contra quienes sean hallados responsables, y contra quienes presten sus inmuebles para organizar éstos eventos. “Se suspenderán las actividades en los sitios que sean alquilados para estas fiestas y se buscará aplicar la extinción de dominio, así que a la gente que renta su propiedad para fiestas le debe quedar claro que está siendo cómplice de un delito grave y puede perder su patrimonio”.

“El Invea tiene capacidad para interrumpir todas las fiestas que la ciudadanía reporte cada fin de semana, pues contamos con 300 verificadores para llevar a cabo éste tipo de operativos ordenadamente y con todas las reglas de seguridad, ya que queremos evitar nuevamente un New’s Divine”, dice.

Cuenta que hasta el momento se ha sorprendido a los jóvenes en las fiestas de forma ordenada y se les ha permitido la salida del inmueble sin ningún contratiempo y que los operativos que comenzaron el mes pasado seguirán el tiempo que sea necesario, pues son órdenes de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF, quien ha calificado la realización de fiestas clandestinas como delincuencia organizada.

Para Omar, que desde hace dos años ha encontrado en la organización de éstas fiestas su forma de trabajo, los operativos son sólo momentos políticos que él seguirá arreglando con 200 pesos de “mordida” por evento. “Y si me cae el operativo todos podemos decir que es mi cumpleaños y que dimos dinero para cooperarnos con la limpieza y las botanas”, dice.



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