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Inmortaliza a personajes en muñecos de trapo

La artesana mexicana ha hecho réplicas de héroes históricos, cantantes y escritores
Inmortaliza a personajes en muñecos de trapo

ESTABLECIMIENTO. Todos los sábados en la plaza San Jancinto, donde se encuentra el taller de Retacitos, personajes hilvanados exhiben sus mejores trapos a la espera de que alguien los lleve a casa. (Foto: )

Jueves 06 de enero de 2011 Tanya Guerrero | El Universal
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Ana Karen Allende tiene el talento de fabricar muñecos de trapo únicos, irrepetibles y personalizados. Réplicas hechas a mano de personajes famosos o de sus propios clientes.

Ana Karen, la creadora de estas piezas de arte, sabe que todo el mundo tiene juguetes pero muy pocos poseen un muñeco del color de sus sentimientos. “Un peluche es industrializado, hay millares y eso lo hace impersonal. Pero un juguete artesanal como éste es todavía más especial porque sólo existe ése. Así como tú, es único”.

La plaza de San Jacinto, en la delegación Álvaro Obregón, la galería de arte al aire libre más grande de Latinoamérica es el punto de venta de los Retacitos desde hace ocho años.

Como cada sábado, seres fantásticos, coloridos animales y personajes de la cultura popular salen a exhibir sus mejores trapos a la espera de que alguien los lleve a casa.

Acreedora al primer lugar en la categoría de juguetes en el concurso Gran Premio de Arte Popular 2006 y certificada como creadora de Arte Popular con Identidad de la Ciudad de México, Ana Karen fabrica muñecos de trapo que forman parte de la identidad mexicana.

“Son juguetes hechos de corazón a corazón”, dice ella, los cuales, con el debido respeto a la reproducción de los personajes reales o imaginarios que borda, se convierten en compañeros y aliados de quien los adopta.

La tradición de entregar el último juguete a la quinceañera fue lo que movió a Ana Karen a hilvanar Retacitos, un proyecto empresarial materializado en un taller conformado por cuatro personas que de manera personalizada fabrican muñecos de trapo que logran sentirse propios. Ana Karen se dio cuenta de que son objetos que las mujeres conservan toda la vida.

El talento viene de familia ya que sus dos abuelas fueron costureras y le enseñaron a bordar en una máquina Singer de finales de 1800, donde se confeccionaron los dos primeros muñecos con los que comienza la historia.

Con la enseñanza de las abuelas y sus estudios en el diplomado de Administración de proyectos, Ana Karen logró llevar a cabo el plan.

Personajes hilvanados

Todos creyeron que quien estaba detrás del micrófono era Cecilia Toussaint. Los primeros acordes retumbaron en el Teatro Metropólitan mientras una silueta se asomaba a media luz en el escenario. El concierto inició con su voz, pero no con la imagen de Cecilia. En su lugar, la muñeca de trapo que Ana Karen y su esposo confeccionaron abrió el concierto.

“Su obra me inspira y me encantaría tenerlo sentado en mi sala”, así justició una amante de la literatura el pedido de un muñeco de tamaño natural de Julio Cortázar, el cual debía estar acompañado de su gato y un cigarro de tela.

“Cuando me piden un personaje conocido me pongo a investigar aspectos de su vida, debo conectarme con eso para prestar mis manos y materializar a la persona”, dice Ana Karen interrumpiendo el silencio de su taller.

A cada una de sus piezas le ha entregado días enteros de trabajo: “Desde trazarlo, cortarlo, coserlo e hilvanarlo me tardo ocho horas, es más o menos un día de trabajo”.

A sus 34 años, Ana Karen está consciente de esta carga emotiva y dice que hacer juguetes es una forma de vida.

“Se necesita preparación porque en el juguete se transmiten todo tipo de emociones. La tela lo guarda”.

Sirenas, hadas, monstruos y villanos forman parte de la lista interminable de lo que Retacitos produce a diario. Los más solicitados son luchadores como Blue Demon, El Santo y El Rayo de Jalisco, también personajes del imaginario cultural como los Aluxes, chaneques, calacas y guardianes mayas.

En 2007 exhibió en el museo del Estanquillo un judas de un metro de altura y una muñeca de Frida Kahlo en tamaño natural.

Actualmente, ambas piezas forman parte de la colección privada del escritor Iván Restrepo.

Para Ana Karen, un juguete es un amigo, “es una llave a la imaginación que siempre abraza de regreso. Es simplemente amor”.

Cosidos y pintados a mano con materiales no tóxicos, estas piezas son para jugar, acompañar y decorar. En cada uno de ellos, Ana deja un retacito de sí, pues su función es transmitir cariño.

 



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