aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




¿A qué se dedican los reos peligrosos?

Allan López Sosa/ Clínica de periodismo| El Universal
Domingo 02 de enero de 2011
¿A qué se dedican los reos peligrosos?

CONDENA Juana Barraza, La Mataviejitas, acusada de asfixiar a mujeres de la tercera edad, cumple su castigo contribuyendo en la enseñanza de danzón, teatro, ajedrez, danza moderna, banda sinaloense, bailes caribeños, jazz, taller de autobiografía y cineclub.. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Con actividades culturales, deportivas y artísticas, presos “famosos” contribuyen en los tratamientos de readaptación social que ofrecen las cárceles capitalinas a sus internos

 

Acusada de homicidio calificado, delitos contra la salud por posesión y transporte de mariguana y cocaína, asociación delictuosa, acopio de armas de fuego y portación de arma sin licencia, Sara Aldrete, La Narcosatánica, fue sentenciada a 50 años de prisión y ahora cumple una pena en el Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla, donde se desempeña como profesora de repujado.

La Constitución Mexicana, en su artículo 18, establece que la readaptación social de los delincuentes implica la dotación de los “medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir, observando los beneficios que para él prevé la ley”.

Así, en los diferentes penales capitalinos, los reclusos desarrollan diferentes actividades recreativas que les ayuda rehabilitarse, para cuando sean reintegrados a la sociedad cambien su anterior estilo de vida.

En esta situación se encuentran 100 delincuentes considerados de alta peligrosidad recluidos en cárceles del Distrito Federal y cuyos casos causaron efectos relevantes en la opinión pública y en los medios de comunicación, en su momento.

Según un listado de la Subsecretaría de Sistema Penitenciario del DF, del cual EL UNIVERSAL tiene una copia, se exponen los casos de 100 reos peligrosos y las actividades que desarrollan en los Centros de Readaptación Social capitalinos, las cuales, paradójicamente y a pesar de la gravedad de sus delitos, se relacionan con temas culturales, deportivos y hasta artísticos.

Ante esto, la subsecretaria del Sistema Penitenciario en el DF, Celina Oseguera Parra, opina que para los reos, cuyos casos causaron revuelo ante la opinión pública o bien son considerados “famosos” no existe una política para su tratamiento.

“Para nosotros, cuando ingresa un interno tiene el mismo trato, las mismas obligaciones y los mismos derechos que el resto. Lo que determina el tratamiento técnico individualizado que deberá aplicarse son los estudios clínico-criminológicos que constituyen el perfil del interno y que son analizados y acordados por el órgano de gobierno de las instituciones de reclusión, que son los Consejos Técnicos Interdisciplinarios. Por tal motivo, reclusos como Sara Aldrete desarrollan actividades específicas que por su perfil criminológico, son recomendadas para su recuperación.

 

Algunos casos

 

Este también es el caso de Sandra Ávila Beltrán, mediáticamente conocida como La Reina del Pacífico, procesada por delitos contra la salud, además de ser “asesora de repujado” en el penal de Santa Martha, imparte cursos extraescolares y actividades culturales y deportivas entre las cuales se encuentran: yoga, aeróbicos, acondicionamiento físico, caminata, tochito, gimnasia reductiva, pilates, voleibol, futbol y básquetbol, en las que están inscritas 685 internas de este centro.

Juana Barraza, La Mataviejitas, comparte la misma situación; después de ser culpada de 29 delitos, entre los que se incluyen 12 asesinatos de mujeres de la tercera edad, y sentenciada a 750 años, nueve meses y 15 días en prisión, ahora cumple su pena impartiendo diferentes actividades culturales y recreativas.

Acusada de asfixiar a sus víctimas y ahorcar con trozos de tela a ancianas, Barraza Samperio cumple su castigo contribuyendo en la enseñanza de danzón, teatro, ajedrez, danza moderna, banda sinaloense, bailes caribeños, jazz, taller de autobiografía y cineclub, las cuales forman parte de las actividades culturales del Cereso de Santa Martha y en las que 350 presas están inscritas.

Esto, más un tratamiento auxiliar o de asistencia psicológica, forma parte del proceso al que es sometida La Mataviejitas. En la misma situación de Sara, Juana y Sandra se encuentran otras 12 internas del penal de Santa Martha, quienes de un total de 23 presas, que además de ser consideradas peligrosas y ser famosas ante los medios, hoy cumplen no sólo con sus penas, sino que contribuyen en los “tratamientos de readaptación” que ofrecen las cárceles mexicanas al resto de las presas.

En el Centro Femenil de Readaptación Social, Tepepan sucede lo mismo. Ahí se encuentra “condenada” a impartir clases de danza árabe, pintura, el cinedebate y de bolsas de regalo, Florence Cassez Crepin.

De nacionalidad francesa, Cassez fue recluida en este centro acusada del secuestro de tres personas en 2006, además tiene cargos por portación de arma de fuego y cartuchos de uso exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea y de estar vinculada a la delincuencia organizada.

Cassez junto con Claudia Mijangos Arzac —sentenciada a 30 años por matar a sus hijos— son las dos presas más famosas de ese penal y cumplen como tratamiento básico impartir los cursos de manualidades; Claudia Mijangos da clases de cine club y caminata, además de preparatoria, artesanía y taller de cerámica.

En los centros varoniles las cosas no son diferentes.

Uno de los secuestradores de la escritora y hermana de Thalía, Ernestina Sodi, por ejemplo, es especialista en lencería femenina.

Héctor García Mendoza, sentenciado a pasar en prisión 42 años y seis meses, contribuye con un tratamiento básico para sus compañeros impartiendo un taller llamado “Manual de Vichy Form”.

Él, junto con otros 33 reos, apoyan al sistema penitenciario impartiendo los talleres de peluquería, artesanía, comprensión de lectura, análisis de textos, con los cuales muchos internos han podido concluir la primaria y la secundaria.

 

Otros, se dedican a aprender

 

Por otro lado, en el Reclusorio Preventivo Varonil Sur, Víctor Herrera Govea logró terminar la licenciatura en Derecho después de ser acusado, en 2009, por robo calificado y daño a la propiedad ajena tras causar perjuicios en una tienda de conveniencia durante la marcha por el aniversario del movimiento estudiantil de 1968, en el Centro Histórico.

Herrera, como otros 83 internos de ese reclusorio, se inscribió a una carrera universitaria; Además hay 742 presos en preparatoria, 304 en bachilleres, 624 en secundaria, 225 en primaria y 18 en alfabetización.

El caso de Herrera Govea es el único de 12 reos recluidos en ese penal, cuyos procesos estuvieron involucrados en el interés mediático, y de los cuales como parte de su tratamiento pudo concluir una carrera.

 

 



comentarios
0


Minuto x minuto

  • Ampliado
  • Titulares
  • Video
  • Audio
Opciones
Llévanos a tu web

 

PUBLICIDAD


Destacamos