Con seis horas de diferencia, en el mismo día y en la misma delegación, el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, pasó de la simulación a los hechos.
A las 08:30 horas, en la Escuela Secundaria Técnica 13 supervisó un simulacro de evacuación por un temblor de 6.3 grados en la escala de Richter.
Su origen supuesto fue en las costas de Atoyac de Álvarez, Guerrero, y duró entre 10 y 15 segundos.
A las 14:48 horas, la ciudad se sacudió de verdad, aunque en menor escala: 4.9 grados con epicentro en Tecpan de Guerrero. De acuerdo con el reporte oficial, no hubo daños humanos ni materiales.
A diferencia del temblor real en el Distrito Federal donde no se reportaron evacuaciones de edificios ni de escuelas, en el simulacro de la secundaria ubicada en la colonia Asturias, 650 alumnos y 17 profesores se concentraron en el patio y demostraron, según el secretario de Protección Civil, Elías Moreno, “que perfectamente enfrentarían cualquier emergencia, en este caso, un sismo”.
Simulacro preparado
Antes de que sonara la alarma sísmica, los estudiantes escuchaban sus clases de Cívica y Ética, Matemáticas, Español o Historia. Como desde el jueves las autoridades les avisaron que el jefe de Gobierno iría a su escuela, ya sabían qué hacer, todo estaba previsto.
Con su uniforme café y sus caras de alegría por salir al patio, bajaron con calma las escaleras, aunque no faltó quien se deslizó por el barandal o el que iba jugando con sus compañeros. Tampoco la profesora que corrió de extremo a extremo en la explanada.
Al llegar al centro y colocarse en grupos, los estudiantes se hincaron “porque es la forma más rápida de salir corriendo en caso de emergencia”, explicó uno.
Ya habían pasado 40 segundos después de que sonó la alerta sísmica y al parecer todo ocurría en calma.
El grupo Primero A reportó: “30 alumnos y un maestro”. Así, sin novedad, siguieron los demás grupos hasta que le tocó al Tercero C: “37 alumnos y un maestro, pero falta uno”.
Un hombre de chaleco azul reportó a la Brigada de Emergencia estudiantil que había un llamado de auxilio. Como todo en el simulacro estaba preparado, seis alumnos con chalecos blancos hechizos y cruz roja en el pecho subieron al salón del Tercero C y encontraron a una alumna tirada en el piso.
“¿Cuál es tu nombre?”, le preguntaron. “Mariana Patricia”, respondió con voz baja casi sin respiración porque el aire se le iba. El reporte oficial fue: “lesiones”. La jovencita salió en camilla, con sangre pintada y un collarín ortopédico. Además de este incidente, las autoridades de la escuela secundaria informaron que hubo un conato de incendio que fue controlado sin problema.
Repetición y sin aviso
Mientras eso ocurría en el plantel, la misma acción se repetía con cerca de un millón 500 mil alumnos de cinco mil 248 primarias y secundarias públicas del DF, según datos oficiales.
Con los alumnos todavía hincados en la explanada, cual maestro a sus pupilos, Marcelo Ebrard anunció que el próximo viernes se realizará otro simulacro igual en otra parte de la ciudad. Agregó que los simulacros se ampliarán a otros lugares, incluyendo el sistema de transporte público y que se harán sin previo aviso.
El mandatario recordó los recientes temblores de Haití y Chile, y la experiencia que vivió la ciudad de México el 19 de septiembre de 1985, “cuando todos ustedes todavía no nacían”. Con tal antecedente, pidió a los estudiantes —algunos que lo grababan con sus celulares— tomar en serio estos simulacros.
“No es sólo la interrupción de la clase que no nos gusta ni es un recreo adicional; se trata de saber qué hacer, dónde reunirnos frente a cualquier situación que se nos presente. Se trata de prepararse para salvar la vida”, dijo.