Obesidad, factor asociado a la preeclampsia

Esta complicación médica del embarazo es la primera causa de muerte materna, fetal y perinatal en México
La preeclampsia se caracteriza por un desarrollo deficiente de la placenta y una isquemia placentaria (flujo sanguíneo reducido). Foto: ESPECIAL
18/05/2018
00:22
Fernando Guzmán Aguilar
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la preeclampsia sigue siendo la primera causa de muerte materna en los países en vías de desarrollo y en Latinoamérica; y según una encuesta de la Secretaría de Salud (SS), no ha dejado de ser la primera causa de muerte materna, fetal y perinatal en México.

“La SS estima que, más o menos, cuatro mil mujeres y 20 mil bebés mueren al año a causa de ella en el país”, señala Patricia Canto Cetina, investigadora de la Unidad de Investigación en Obesidad de la Facultad de Medicina de la UNAM, con sede en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

Para la OMS, de 2 a 8% de las embarazadas puede presentar esta complicación médica del embarazo; en México, su prevalencia es de 5 a 10%.

“La preeclampsia está asociada a bajas condiciones económicas. Si bien la atención materno-fetal es prioritaria, muchas embarazadas mexicanas que viven en lugares remotos no la reciben a tiempo y otras no asisten a revisiones médicas periódicas por prejuicios; y cuando por fin consultan al médico, ya presentan bastantes problemas”, dice Canto Cetina.

Hipertensión

La hipertensión es el principal síntoma de la preeclampsia; se presenta en embarazadas sin antecedentes de presión arterial alta después de la vigésima semana gestacional; si aparece antes se considera hipertensión gestacional.

Otro síntoma obligado para el diagnóstico de la preeclampsia es la proteinuria, falla renal que se manifiesta en una pérdida de proteínas vía la orina.

Si las embarazadas sufren convulsiones, se considera que presentan eclampsia, y la forma más grave es el síndrome de HELLP (acrónimo inglés de hemolisis, elevación de enzimas hepáticas y bajo recuento de plaquetas).

Hay dos tipos de preeclampsia: leve y severa. En esta última, el daño final es la disfunción endotelial (desequilibrio en la biodisponibilidad de sustancia activas de origen endotelial, que puede predisponer a la agregación plaquetaria y la trombosis).

La preeclampsia se caracteriza por un desarrollo deficiente de la placenta y una isquemia placentaria (flujo sanguíneo reducido), lo cual hace que aquélla ya no pueda sostener el crecimiento del bebé.

Marcador genético

En busca de un marcador que apunte hacia algún gen más asociado a la preeclampsia, Canto Cetina ha estudiado esta enfermedad a nivel genético en mestizas embarazadas de la Ciudad de México y en embarazadas mayas de Yucatán.

El estudio lo realizó en colaboración con el Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi, de la Universidad Autónoma de Yucatán, y con el Hospital Materno Infantil de la Secretaría de Salud de Yucatán.

En un primer estudio genético en 127 mujeres con preeclampsia y en 263 sin preeclampsia se encontró que un polimorfismo del gen de la metilentetrahidrofolato reductasa estaba más asociado a esta enfermedad.

Este estudio se replicó en 650 mayas embarazadas a las que se siguió desde su primera consulta prenatal. Sin embargo, solo 7.6% desarrolló la enfermedad, porcentaje insuficiente para afirmar que dicho polimorfismo es un marcador genético de la preeclampsia.

“Para proponerlo como un marcador genético necesitamos mil 200 mujeres embarazadas y que al menos 12% de ellas desarrolle esta enfermedad”, comenta Canto Cetina.

De acuerdo con este estudio, en el que se analizaron otros factores clínicos que podrían estar interviniendo en la preeclampsia, la obesidad juega un papel más decisivo que el posible marcador genético, ya que esta enfermedad se asocia con más frecuencia a mujeres con obesidad que a mujeres con un peso normal.

Impacto en niños

Por ello, Canto Cetina y sus colaboradores se enfocan ahora en el impacto de la obesidad en el desarrollo de la preeclampsia, sobre todo severa. También estudiarán su impacto en los niños, pues se observó que, una vez que nacen, los bebés de mamás con preeclampsia tienen menos peso y un test de Apgar más bajo que los que nacen de madres sin preeclampsia.

El test de Apgar se usa en todo el mundo para determinar el bienestar de un bebé al nacer. Cuando los resultados que arroja son más bajos de lo normal, indica que el recién nacido tardó más tiempo en respirar, anomalía que puede ocasionarle daño neuronal.

“Lo más recomendable es que las embarazadas cuiden su peso. Definitiva y contundentemente, tener sobrepeso u obesidad, e incrementarlo(a) mucho durante la gestación son condicionantes para desarrollar preeclampsia”, finaliza Canto Cetina.

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